Marquinho, como escudo nadie como él

Hay jugadores que se vuelven inolvidables y Marco Antonio Benatto Costacurta, mejor conocido como Marquinho es el claro ejemplo de esto.

Nacido en 1963 en Bocaiuva do Sul, el brasileño se caracterizó durante su carrera profesional por ser un fino mediocampista, gran recuperador y poseedor de un excelente toque y potente disparo.

Marquinho llegó a León apenas cumplido el primer ascenso del conjunto esmeralda y de inmediato se convirtió en uno de los consentidos de la afición. Trabajó en el medio campo de aquel equipo que consiguió la quinta estrella bajo la dirección de Víctor Manuel Vucetich en 1992.

La dupla que formó con su paisano Milton Queiroz “Tita” es inolvidable. El “10” de La Fiera era el goleador, pero Marquinho era el escudo, la muralla que le daba equilibrio a la escuadra verdiblanca.

El 13 de abril de 1996 jugó su último partido enfundado en la camiseta verde y como si fuera cosa del destino se fue del equipo eliminado por los Tigres, dirigidos en ese entonces por Vucetich, en una serie de repechaje.

Marquinho regresó a León 15 años después para encontrarse una vez más con su socio. León había perdido la batalla por el ascenso con los Xolos de Tijuana y la directiva le llamó para convencerlo de que fuera el auxiliar de Tita en una temporada de revancha.

“Yo vengo a aportar el trabajo, no vengo a prometer nada, no somos milagrosos ni nada de eso, trabajo, cumplir expectativas, a lo mejor tenemos una ventaja que ya hemos trabajado juntos como futbolistas y en otros proyectos” dijo Marquinho en aquella ocasión.

La aventura duró apenas cinco partidos, Tita se fue del equipo tras un problema con Francisco Gabriel de Anda, vicepresidente deportivo de la institución, y con él se tuvo que ir su cuerpo técnico con Marquinho incluido.

A pesar de todo cada que Benatto Costacurta regresa a León, es recibido con afecto, es como si estuviera en casa.

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