'El Pampa' goleador

Por: Pablo Pujadas

Una delgada línea que separa y hace limitar la provincia de Buenos Aires de La Pampa, y en donde casi acariciando a la misma, se sitúa Villa Maza.

El 1 de enero de 1950 nace Alberto Mario Jorge. Remarqué lo de la fina línea ya que a Jorge lo apodarían y apodan “El Pampa”, pero no nació en La Pampa, Villa Maza queda muy cerca, pero no es en La Pampa, es en la provincia de Buenos Aires.

Cosas que la gente mal adopta vio, pero al caso no viene. Jorge, el que algún gracioso diría y preguntaría también hasta el cansancio: ¿cuál es el apellido de Alberto Mario Jorge? Y es de quien hoy les explayaré.

En su ciudad natal comienza y bajo consentimiento a medias de sus padres, raro esta vez que la madre autorizaba sin regañar a Jorge a jugar a la pelota en el Club Villa Maza y su padre era el que no quería.

Jorge inicia con 13 años a darle gambeta, toco y voy a la caprichosa número 5 en ese club. Viendo las condiciones y lo que le gustaba el fútbol, ya ahí, su padre comienza a darle una mano en emprender el camino al fútbol profesional.

Con la corta edad de adolescente, hoy día ya es edad de viejos, viajan a Buenos Aires en busca de probar a Jorge en clubes de esa ciudad.

Se dirigen en primer lugar a Atlanta, pero al padre no le agradó debido a que el ambiente era mucho mayor a la edad actual de su hijo.

Por esto, y recalculando, se dirigen a Racing. En este caso la edad en la pensión era más cercana y también lo sedujo quien estaba a cargo de la misma, Tita Matiussi.

Allí comenzó Jorge, pieza al fondo del vestuario visitante en la cancha de Racing es donde residiría y lugar al que cuando había juego debía abandonar todo el día por cuestiones lógicas. Partido, jugadores visitantes merodeando su pieza. La pieza la compartía con un arquero Montilla, el “Chino” Benítez y el “Pelado” Batocletti (próxima columna, lo prometo).

Debuta en la primera de Racing mandándolo al campo y también en su debut como director técnico, Urriolabeitia en un partido contra Los Andes faltando muy pocos minutos para terminar.

 

Es en el partido siguiente, contra Chacarita que con más minutos en cancha le cambia la cara al juego de Racing. Y es donde las miradas sobre él ya no son al pasar y en donde plateistas acérrimos ya comentan “este chico, sabe…”.

La hermosa presión, los códigos y sus compañeros grandes de nenés como Quique Wolf, el “Coco” Basile, el “Mariscal” Perfumo, el “Chango” Cárdenas y Rulli, entre otros, son nada más ni nada menos que sus pares ahora. La base del gran Racing del 68.

Esos son los que le darían un gran apoyo y en lo que ellos también se apoyarían por las condiciones que veían en él.

Sin ir más lejos en el año 1975, mes de septiembre, se enfrentarían en cancha de Racing ante su archirrival y clásico de Avellaneda, el Independiente. Sería ese el día que se da un caso histórico hasta ese momento.

Racing le gana a Independiente por 5 a 4 y es Jorge quien hace 4 de los 5 goles.

Que haga goles Jorge no era excepcional, sí por la cantidad en el mismo partido y porque 3 de esos 4 fueron de penal.

En ese entonces Jorge lo haría con el brazalete de capitán. Todo eso quedaría como marca histórica en partidos de clásicos.

Imaginarán lo que representa Jorge para el hincha de Racing, lo idolatran no quieren que se vaya más. Su juego y goles sobresalían a tal modo que incluso Menotti lo tenía preseleccionado para el Mundial de 1978, pero Jorge viendo la talla de jugadores que había por sobre él, desiste de la misma aceptando la oferta que le llegaba de México.

Antes de viajar a México, me voy para atrás hasta el año 1971, que también es uno de los grandes momentos de Jorge ya que con la selección Argentina consiguen en Cali, Colombia, ser campeones en el Panamericano.

¿Y quién sería uno de sus compañeros? El “Pelado” Batocletti.

Ahora sí, vuelvo a México, y es que Jorge acepta por la módica suma de 12 mil dólares ir al Club León para fines de 1975.

El gran contraste que en algún momento plantearía luego, eso se convertiría en una de las grandes vivencias en su vida. A punto tal que dos de sus hijos nacieron allí y en donde se sorprende en alguna de las notas que le harían, que en la ciudad de los Panzas Verdes, lo siguen recordando con mucho cariño y sobre todo, no se olvidaron de él.

Como hacemos con muchos jugadores de épocas anteriores y que los traemos a la actualidad para ver lo que serían hoy día. Doy por seguro y me juego un asado, que Jorge hoy día, el Pampa, sería de los grandes cracks y de los que se venderían la mayor cantidad de camisetas.

Acerca de Pablo Pujadas

Soy Pablo Pujadas vivo en Buenos Aires, Argentina. Mi gusto por la Fiera nació en 2016 cuando por circunstancia de mi hermana, que está viviendo en León, viajé a visitarla y me llevó a la cancha a ver un León contra Monterrey. Desde ese momento y de forma instantánea quedé aficionado a León. Soy hincha del River Plate.

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