#TBT: El día que Necaxa salvó a Ambriz del alcoholismo

Mucho antes de que Ignacio Ambriz fuera el técnico del superlíder de la Liga MX, y antes inclusive de que fuera el capitán de la selección mexicana y del Necaxa más ganador de los noventas, había un joven solitario.

Ese joven, originario de Iztapalapa en la Ciudad de México, ya había dado sus primeros pasos en el futbol profesional en el León, entonces en la segunda división mexicana, pero no encontraría el éxito sino hasta su llegada al Necaxa en 1989.

Pero a la par de su ascenso deportivo, Ambriz se topó en su juventud con un reto más complicado, pues encontró también los vicios y las adicciones que acompañan a la fama y al dinero.

“Normalmente cuando vienes del barrio cuesta, porque hay mucho alcoholismo, hay mucha drogadicción, pero curioso, porque no me pasó en el barrio todo eso, me pasó siendo jugador”, admitió en su momento Ambriz en una entrevista para Univisión Deportes, donde recordó sus problemas de abuso de sustancias.

“Cuando tienes el problema de tomar mucho, de haber probado las drogas, culpas a todo y no te culpas tú. De repente te cuesta entender que te estás equivocando, piensas que no”.

Ambriz no fue el primer ni el último futbolista que ha caído presa de los encantos de las adiciones, y admite que casi le costaban su carrera, aunque en el punto más fuerte de su caída, se encontró con un guía y un amigo que le ayudó para superar ese gran obstáculo: su técnico Manuel Lapuente.

“Manolo, sí, me dio unas buenas regañadas el profe, fue una parte importante porque me ayudó, se me acercó no como entrendor, sino como amigo, me dijo: “Tienes un problema”. Yo le decía que no, y me decía: “Sí, y yo te quiero ayudar”.

Y así lo hizo. Ambriz se negó a ingresar en una clínica de rehabilitación, pero asegura que ese momento, con su entrenador dispuesto a todo para rescatarlo, significó un antes y un después en su vida.

"Me levanté y le dije: “Manolo, se lo juro que no tengo ese problema, es cierto y no le voy a mentir que me tomo mis tragos, pero no tengo ese problema”. Nunca más me dijo nada, pero fue una reacción mía, fue un batazo para mí para dejar esto", admitió en otra entrevista para Grupo Reforma.

Después de ese punto de inflexión, Ambriz detonó su carrera como futbolista. Se convirtió en el eje de equilibrio de un Necaxa de época con el que celebró dos campeonatos de liga, uno de copa y un Campeón de Campeones, además de que le alcanzó para ser el capitán de la selección mexicana en su paso por el mundial de Estados Unidos 1994.

Ahora, en su faceta de entrenador, Ignacio Ambriz utiliza su experiencia personal para interceder por los jóvenes futbolistas y enseñarles el mejor camino posible, así como lo hizo Manuel Lapuente con él hace ya más de veinte años.

“Tratas de transmitirle al jugador joven que no pierda el piso, que sea ubicado, que siempre esté al pendiente de sus papás. Si me toca dar un buen consejo siempre lo daré, si me toca ayudar siempre ayudaré”.

Y no tiene pena de decirlo, al contrario, está orgulloso y feliz de haber superado sus problemas de adiciones, tal vez la batalla más importante de su vida, y que sabe que ahora lo ha llevado a donde está.

“Simplemente feliz de lo que soy, feliz de lo que tengo y de ver a mis hijos a la cara”. #DaleLeón

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