Déjennos soñar: hoy somos los mejores del mundo

La semana en León estuvo llena de incertidumbre. Luego de diez victorias consecutivas, se comenzaron a escuchar voces de alerta: “No se puede ganar siempre”, decían, y los más atrevidos se animaban a asegurar: “Lo mejor sería que el León perdiera el invicto ahora”.

Además, desde Puebla, se comenzó a calentar el juego. Era cierto que el equipo de José Luis Sánchez Solá atravesaba una buena racha, un levantón anímico que los tenía solo un puesto abajo de la liguilla. “El León es como un chico gay”, dijo el “Chelís”, y después afirmó que la única duda que le quedaba para el juego: “es que me voy a poner”. El duelo estaba caliente, y todo se definiría en la cancha.

Pero al Club León de Ignacio Ambriz le bastaron cinco minutos para despejar cualquier duda que hubiera existido sobre su rendimiento. El mesías esmeralda, Ángel Mena, volvió a marcar, y después Jean Meneses, un tipo que estaba borrado del equipo al inicio del torneo, confirmó la superioridad de los verdes. Finalmente Joel Campbell se sacudió la malaria gracias a un trazo milimétrico de Luis Montes, y todos sellaron su pase a la historia.

Ya no hay dudas, ya no hay incertidumbre. En el pueblo verdiblanco ya solo queda espacio para la convicción y la fe. Saben que el título está al alcance, sobre todo porque sus ídolos les han demostrado en once ocasiones consecutivas que son invencibles, que están en otro nivel, en otro mundo, donde la perfección existe y se llama Club León.

En 76 años de historia, desde que en 1943 el futbol en México comenzó a llamarse profesional, ningún otro equipo pudo ganar tantas veces. Ni el América de Roca, ni las Chivas del campeonísimo, ni los Pumas del “Niño de Oro”, ni la “Maquina” del Cruz Azul. Hoy el Club León es más grande que todos ellos, y once veces les han advertido que no hay nada que puedan hacer para detenerlos. La Fiera está hambrienta de gloria, y nadie puede salvarse de su cacería.

Bastaron noventa minutos en Puebla para confirmar que el Club León es el mejor equipo de todo México, y que es el primer y más claro candidato al título. Los esmeraldas saben que este es su momento, que hoy la vida los puso en el camino de la grandeza, y que solo depende de ellos el convertir el sueño en realidad.

Porque saben que arrastran la ilusión y la esperanza de todo su pueblo, y que no importan los números ni los récords, pues destruirán todas las estadísticas para dejar constancia de que estuvieron aquí, y por un momento inverosímil, fueron los mejores del mundo.

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