No es lo mismo una racha que una racha

Luego de su llegada como relevo de Gustavo Díaz a finales del año pasado, Ignacio Ambriz ha logrado en este 2019 dar un vuelco total a la percepción que tenían de él tanto los aficionados como la prensa local, que si bien lo criticaron y señalaron cuando tomo el cargo como director técnico del Club León, ahora lo han llenado de elogios ante el buen desempeño del equipo.

Y es que es difícil cuestionar a un plantel que atraviesa una gran racha de seis partidos ganados de manera consecutiva, que tiene a la mejor defensiva y la mejor ofensiva del torneo, y que además tiene al líder de goleo individual.

Pero por extraño que parezca, este tipo de rachas no nos son ajenas en el Bajío en los últimos tiempos, pues antes, las llegadas de Javier Torrente y Gustavo Díaz estuvieron acompañadas por un par de rachas importantes que al final sirvieron para poco.

El primero en conseguir una seguidilla de partidos sin perder fue Torrente, que aterrizó en el Bajío en septiembre de 2016, cuando reemplazó en su puesto a Luis Fernando Tena. El entrenador argentino pudo recomponer la situación, y su León no volvería a perder en los once encuentros que disputó después de su llegada, aunque sí registró varios empates.

Y casi exactamente un año después, en septiembre de 2017, llegó Gustavo Díaz para reemplazar a Torrente, y lo hizo con una racha de cinco victorias consecutivas en liga.

Sin embargo, hay de rachas a rachas, y la que el León vive actualmente con Ambriz se ve muy diferente a las anteriores, fruto más de un trabajo sólido y una estrategia definida que de un levantón anímico, como parecieron ser las anteriores.

De hecho, el experto en cuestiones tácticas, Beto Cruz, comparte esta opinión, y asegura que han sido los planteamientos de Ambriz los que han provocado el gran paso del equipo.

“Donde se refleja claramente y tácticamente es en que Torrente aprovechó el envión anímico para que su equipo presionara muy arriba o se defendiera muy abajo, o sea, se saltaba el proceso de creación, y el León de Ambriz lo que ya tiene es un proceso de creación: si mi rival se encerró, yo como equipo ya sé a donde la tengo que pasar, yo sé como jugador a donde me tengo que mover. la parte más difícil del futbol es la creación, y el León de Ambriz la tiene, ahí es donde se ve que hay un trabajo que respalda los resultados”.

Hoy, con seis victorias seguidas, Ambriz ha superado las rachas de sus antecesores. Su equipo se ve sólido en defensa y efectivo al ataque, y con rivales como Lobos BUAP o Veracruz en puerta, pareciera que todavía podrán dejar la vara más alta.

Pero la verdadera prueba de este León, más allá de los números y los records que pueda romper, será clasificar a la liguilla y pelear por el campeonato, una tarea que tampoco pudieron cumplir ni Torrente ni Díaz, y que marcará el paso de Ignacio Ambriz como técnico esmeralda.

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