Mosquera es punto y aparte

Por Samuel Amador | Foto Especial

En ningún momento volteó a ver el marcador, mucho menos el tiempo que faltaba por jugar. Jamás paró de sudar la camiseta, ni dudó en apoyar al compañero. Es más fácil sobresalir cuando se juega en el equipo campeón, pero cuando se juega con el cuadro más goleado del torneo tiene doble mérito salir adelante. Sobretodo siendo defensa.

Andrés Mosquera jugó un partido aparte (y no es el primero) en El Volcán, ante las carencias del trabajo táctico y el bajo nivel de sus compañeros, pareciese que el colombiano se hubiera aferrado a la idea de que por donde él estuviera, nadie la tendría fácil.

Cuando llegó a la institución lo hizo de emergencia. Ni el Chavo Díaz, ni Jesús Martínez lo tenían contemplado, su contratación se dio por las lesiones de casi toda la saga defensiva en el torneo Apertura 2017. A casi un año de su arribo, parece ser, junto a Nacho González, lo más rescatable del equipo entre los jugadores de experiencia.

Ante los millonarios Tigres arrancó jugando como lateral derecho en una línea de cuatro, si bien es una posición que no desconoce, no es la que mejor domina y eso quedó evidenciado cuando se vio expuesto en un par de jugadas. Luego del tercer gol y de las fallas de todo el sector izquierdo, incluyendo el tercer strike de Hernández Equihua, Mosquera regresó a su ubicación habitual como central.

Estando en su hábitat natural, silenció los ruidos del exterior, centró su pensamiento y se concentró en una sola cosa: frenar a cualquiera que se cruzara en su camino. Incluyendo sus propios compañeros.

Por arriba no dejó escapar una, ante los recorridos tardíos de Hequihua que luego de la abanicada fue relegado al jardín derecho, agregado a los nulos regresos defensivos de Elías Hernández, la fiera de melena oscura les cubrió las espaldas barriéndose, metiendo la pierna, imponiendo el físico y no dejando ir ningún mano a mano, incluyendo uno dentro del área con el francés Gignac a quien sacó de balance con un solo brazo.

Por el otro lado, se notó la baja de juego, de ganas. La mente la piensa de una manera, las piernas y el resto del cuerpo la resuelven de otra, las rodillas y la cintura giran de manera distinta a hace unos años, y eso responde por qué representar a su país en una competencia importante no es más que un sueño. Aquí se puede colocar el nombre y el número de playera que llegue primero a la mente…

Los pecados desde el banquillo, han convertido la “muerte anunciada” por la mala planeación del torneo por parte de “ya saben quién”, en un verdadero viacrucis que no lograron convertir el sábado de gloria en un domingo de resurrección. La mala lectura táctica y los pocos argumentos, le costaron la cuarta goleada del torneo a los verdes.

Las decisiones de Gustavo Díaz tuvieron daños colaterales que, para la mala suerte de la cantera, terminaron recayendo sobre los jóvenes Iván Rodríguez y Jorge Díaz, quienes fueron superados en la media de contención. Al Chavo le tomó cuatro goles y cuarenta y cinco minutos realizar el primer cambio.

Es más difícil y tiene mayor mérito sobresalir cuando se es defensa y juegas con el equipo más goleado del torneo. Aún con todo en contra, Andrés Mosquera sigue dando prueba de lo que es ser un profesional todos los días, y bajo cualquier circunstancia.

DE PUNTA Y PARA ARRIBA

Primer partido de Landon Donovan como titular, y aunque sigue sin estar a ritmo, demostró muchas más ganas y mucha más idea que otras figuras.

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