La Francia de Nacho Ambriz

Era septiembre de 2018. El Club León naufragaba en un mar de mediocridad luego de un año bajo el mando de Gustavo Díaz, por lo que la directiva decidió dar un golpe de timón y designó a Ignacio Ambriz como nuevo capitán del barco.

En ese entonces, Ambriz era el tipo más odiado de todo el Bajío, con pasado americanista y un estilo defensivo que hizo reaccionar negativamente al pueblo verdiblanco, y que se lo hizo saber principalmente por las redes sociales.

Y en lugar de calmar las aguas con un discurso sobrio y de bajo perfil, Nacho avivó el fuego en su presentación al comparar su estilo de juego al de la Francia campeona del mundo.

"Mis equipos tienen mucho equilibrio, y por ahí me tachan un poco de defensivo. Al final Francia, con un sistema que hay que llamarlo defensivo pero muy rápido al contraataque, fue campeón del mundo", fueron sus palabras textuales, y las críticas no tardaron en llegar.

¿Cómo iba a ser posible que este técnico mediano, sin un solo campeonato de liga en su palmarés y que había desaprovechado su oportunidad más grande en el América pudiera compararse con una potencia mundial que acababa de conseguir su segundo campeonato del mundo con una generación imparable de futbolistas del más alto nivel?

El tema parecía una broma de mal gusto, un sinsentido, un disparate sin fundamento alguno. Pero Ambriz, acostumbrado a su papel de villano, a las críticas y señalamientos crueles y despiadados, no hizo caso y se puso a trabajar.

Y hoy, seis meses después, nos ha callado la boca a muchos. Ha convertido al Club León en su Francia elegante y bravucona, indomable y efectiva, y sobretodo, ganadora.

Ha hecho de Rodolfo Cota su Lloris imbatible, ha convertido a Andrés Mosquera en su Umtiti inacabable. Por la izquierda utiliza a William Tesillo, central o lateral al igual que Lucas Hernández, y por derecha tiene en Fernando Navarro a su Pavard, que aparece siempre y contra todo pronóstico desde su banda.

En el medio campo, y con el mismo perfil discreto pero fundamental de N'Golo Kanté, está Iván Rodríguez, y junto a él, como mediocentro ofensivo cual Pogba, está Luis Montes.

Adelante, en el puesto de Antoine Griezmann como volante-extremo-delantero-goleador está Ángel Mena, y en la punta, el Mbappé juvenil, descarado, atrevido y talentoso es José Juan Macías.

Así es la Francia esmeralda de Ignacio Ambriz, y con ella ha asaltado la Liga MX. Le ha dado seguridad a la defensa del León, que era de las más goleadas, y la ha convertido en un bastión inexpugnable en solo seis meses. Desde ahí destruye el juego del rival, y después lleva la pelota a su delantera explosiva, rápida y letal, a la que nadie ha podido oponer resistencia.

Hasta el momento, este equipo galo y verdiblanco ha podido celebrar ocho victorias consecutivas, récord de la institución, y se ha establecido como el líder general de la competencia. Y todavía falta la liguilla y la culminación de la gesta, pero por lo menos Ignacio Ambriz ya nos ha demostrado que no estaba tan equivocado. Que sí tiene en sus venas la sangre de los grandes mariscales de campo de Napoleón, y que sí puede transformar a esta fiera mexicana en el orgulloso gallo francés.

Y así como los franceses, nosotros soñamos también con el campeonato, y con la siguiente estrella que nos demostrará que somos, una vez más, los dueños del mundo.

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