¿Dónde está el norte?

Por Jorge Ramos Pérez | Foto Televisa Deportes

“Un nómada sin rumbo, sin brújula, sin tiempo, sin agenda”, dice el grupo Calle 13 en Pa’l Norte, una alegoría a las miles de historias de latinoamericanos perdidos que se fueron a buscar el American Dream a los Estados Unidos.

Ahora, sin un norte fijo y con el sueño del campeonato que se desvanece cada vez más deprisa, el León de Javier Torrente bien puede ser definido por esa misma frase, pues el equipo ha perdido toda idea de dirección, y al contrario, se ve confundido, desorientado y naufrago.

Torrente, acorralado por los resultados y las lesiones, se ha visto obligado a innovar, y ha presentado diferentes onces en cada una de las jornadas de la liga, donde ha debido adaptar a jugadores a posiciones donde no son habituales.

Pero lo que parece inamovible es el esquema. Un 4-4-2 conservador que el entrenador no ha modificado en el parado inicial de su equipo desde que llegara a salvar el barco hace menos de seis meses.

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Y a pesar de que en sus primeras charlas habló de su gusto por un sistema 4-3-3, que nos hizo soñar con un León ofensivo, de mediocampistas mixtos capaces de volcarse al ataque, extremos rápidos que igual podrían anotar como poner asistencias, y un Boselli como punta nato, todo se diluyó en el 4-4-2 con el que el técnico se ha casado.

Por eso, Torrente ha traicionado su discurso. En vez de optar el sistema que él mismo aceptó preferir, se decidió por alinear a un par de laterales en la contención para mantener el único parado que ha mostrado desde su llegada al Bajío.

Aunque esa no es la única incongruencia en el León. Mientras el torneo pasado la irrupción del entrenador argentino derivó en un equipo de presión alta, recuperación inmediata y transiciones rápidas, este semestre se ha abandonado esta práctica. Tal vez debido al estado físico, tal vez por miedo a más lesiones, pero la realidad es que los Esmeraldas se han dedicado a esperar a los rivales y a saltar las líneas cada que sea posible.

Lo dicho, no hay un norte. Parece que en vez de corregir y reaccionar, el equipo empeora con cada nuevo partido. Torrente ha señalado principalmente a las lesiones como el estigma de este conjunto, pero la dependencia de Alex Mejía no puede ser tan marcada.

“Aprendí a caminar sin mapa”, dice en otra parte la canción de Calle 13. Y este León debe de hacer eso mismo. Debe recordar como caminar, para después volver a correr, y terminar por desplegar el futbol que todos esperamos y que ya se vio con estos mismos jugadores durante el campeonato pasado.

Ojalá que el equipo encuentre su rumbo, y que todo su esfuerzo sea como un llamado de voluntad y esperanza para todos, todos... #DaleLeón

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