Le dicen el Matador...

Por: Pablo Pujadas

Una de las columnas que más quería escribir y que estaba dejando pasar por creer que el tiempo le daría más fuerza o importancia a su trayectoria en el Club León.

Pero sus los logros en la Fiera y todavía jugando al fútbol, no necesitan el paso del tiempo para ser valorados y agradecidos. Y no puedo dejar de mencionar más adelante qué logros importantes también los vería en otros dos clubes que jugó en Argentina.

En la ciudad de Buenos Aires, barrio de Barracas, mes de mayo de 1985, nació Mauro Boselli.

Lugar geográfico que, si bien en Argentina cualquier barrio de la capital o provincia de Argentina es futbolero, este está por sobre muchos.

Pegado al barrio de la Boca y su casa a corta distancia de La Bombonera, no necesitamos de brujas o astrología para adelantar que desde pequeño el fútbol fue lo suyo. Muy bueno en el colegio y cursando un tiempo la carrera de periodismo, su pasión y habilidad, lo encaminó al fútbol.

Desde el Club Barracas, social y piso de baldosa, en baby futbol las gambetas ya empezaron y las redes ya temieron por él (177 goles en 34 partidos). Alternaba también jugar en la plaza del barrio y en cancha grande del club All Boys.

Verán que no dejaba lugar sin sus gambetas y goles. Cuando jugaba uno de los partidos en All Boys, le echaron el ojo y le ofrecieron probarse en Boca Juniors. Sin dudarlo fue a la práctica y ahí nomás estampó tres goles.

Quedate pibe, aseguro yo, le habrán dicho. Ya que después de eso hizo las prácticas en inferiores de Boca en club Parque (semillero de Boca Juniors).

Su pasado por el baby fútbol le dio el aprendizaje y picardía para destacarse y tener ese toque más de los que iban directo a cancha grande. Por ello hasta la séptima división jugaba de enganche, lo que no le quitó el tempo goleador.

Y quien puliò esta gema de jugador como centro delanero sería el Chino Benítez.

El debut en Reserva con 16 años llegó de la mano del maestro Tabárez en una pretemporada y el de Primera con Carlos Bianchi, teniendo 18 años (la hacía jugar para los suplentes). Que como para entender en qué lugar y momento se encontraba, les dejo una frase: “Si te bancas tres meses a Schiavi vas a estar para la Primera”.

Si bien estaba en un club grande, el de sus amores y tenía experiencia, la cosa supo estaba difícil. Llegó Basile como DT, que no lo tenía muy en cuenta, y en el mismo puesto estaban Palermo, Guillermo, Palacios y Delgado.

Haciendo la cantidad de goles que hiciera seguía yendo al banco y era suplente. Por esto aceptó ir al Málaga de España. Pero con la llegada de La Volpe a Boca en 2006 y que lo tendría en cuenta, volvió.

Una de cal y una de arena, llega Miguel Angel Russo y la continuidad no era muy constante, pero logran conseguir la Copa Libertadores de 2007.

En 2008 contra Arsenal hace un hat-trick (para esta época Carlos Ischia era DT de los Xeneixes).

Que lo tuvieran más en cuenta y que tuviera mayor continuidad era lo que quería y por esto buscó la forma de salir de Boca, cuestión que costó, pero lo consiguió.

Ofertas muy interesantes le llegaron, pero Boca no las aceptó. Y para cuando su padre no estaba bien de salud, Boca aceptò venderlo. Pero él insistió quedarse en un club de Argentina. Estar cerca de su padre en el estado que se encontraba era mucho más importante que cualquier cantidad de billetes a contar. Y es allí que aceptò la oferta de Estudiantes de La Plata.

Gran gloria y gran acierto. Llegò todo lo que soñó, titularidad, goles, muy buen grupo de trabajo, Alejandro “Pachorra” Sabella como DT y maestro del que aprendió mucho.

Consiguen la Copa Libertadores (la segunda a nivel personal) del 2009 con el Pincha y Boselli el trofeo de goleador en la misma. Otro hat-trick contra Deportivo Quito y gol en la final.

Ni los títulos, goles, protagonismo tuvieron que salir a vender.

Su gran desempeño, seriedad y pasión de jugar a la pelota en 2010 lo llevaron a clubes que pagaron por sus servicios como Wigan, Genao, otra escala por Estudiantes, Wigan otra vez, Palermo y luego llegó a otra de sus grandes etapas… En 2013 el club León.

Camino que forjó en tierras del Bajío de menor a mayor y a cada paso consolidó lo que siempre supo hacer y entró en los corazones verdes de la afición.

Campeonato de Apertura 2013, Clausura 2014 y quedó como máximo goleador dentro de los grandes que pasaron por el club con 130 goles, 130 gritos, ¡130 gracias!

El Matador que, entiendo su auto exigencia y su meta de superarse, fue siempre la de sus propios logros. ¡Gracias Mauro!

Fuentes fotográficas y periodísticas: revista El Gráfico, Soy de Boca.

Acerca de Pablo Pujadas

Soy Pablo Pujadas vivo en Buenos Aires, Argentina. Mi gusto por la Fiera nació en 2016 cuando por circunstancia de mi hermana, que está viviendo en León, viajé a visitarla y me llevó a la cancha a ver un León contra Monterrey. Desde ese momento y de forma instantánea quedé aficionado a León. Soy hincha del River Plate.

Comentarios

Suscríbete a #DaleLeón

Recibe nuestras últimas noticias, solo debes ingresar tu correo electrónico.