Contra Toluca, llegó la plenitud esmeralda

En realidad no sabes cuando la conseguiste. Se trata de un sentimiento apenas perceptible, que se cuela por la rendija de tu puerta, se instala en tu habitación, y te acompaña todas las noches, sin que te des cuenta.

Está en el primer sorbo del café de la mañana, en los rayos del amanecer que se filtran por tu ventana, en el olor a frío y humedad que siempre acompaña a la aurora. Está ahí, pero no puedes verla. Hasta que de pronto, en un microsegundo de lucidez, te percatas de que estás emocionado por comenzar tu día, y es entonces, en ese brevísimo instante, cuando reconoces que has alcanzado la plenitud.

Hoy, cuando los futbolistas del Club León abrieron los ojos, deben haber experimentado una sensación parecida. El equipo esmeralda ha dejado las dudas atrás y se ha consolidado en todas sus líneas con jugadores hambrientos de gloria. El grupo que ha conformado Ignacio Ambriz deslumbra a propios y extraños semana a semana, y ya comienza a levantar la mano, a amenazar la liga, y a reclamar el protagonismo que había perdido hace mucho tiempo.

Ayer, el Club León se dio un festín con los Diablos Rojos del Toluca. Suman ya cuatro victorias consecutivas, en las que han marcado un total de 12 goles y no han recibido uno solo en contra. Sus futbolistas atraviesan un nivel superlativo, liderados por un Ángel Mena pletórico que se erige como la gran figura, pero custodiado por tipos enormes como Luis Montes, Juan José Macías, Joel Campbell. Jean Meneses, Iván Rodríguez o Fernando Navarro.

Esta Fiera es imparable. Luego de un año de fracasos, frustración y enojo, ahora el equipo atraviesa una racha de abundancia, donde todo les sale bien y la suerte está a su favor. Hoy los Verdes son capaces de todo, y ellos lo saben y se inyectan una confianza que los había abandonado últimamente.

Ahora, la religiosa afición esmeralda vuelve a caminar a su lado, luego de que el año anterior las puteadas y los reclamos fueron el pan nuestro de cada día. El Nou Camp vuelve a ser una fuerza de la naturaleza, una tormenta verdiblanca que empuja el barco panza verde. La hinchada se ha vuelto a enamorar, y las tribunas ríen, gritan, se sonrojan y se entregan con toda el alma.

Y los once mosqueteros y el general son precavidos. “No hemos ganado nada”, dice Mena. “Es muy temprano aún”, dice Ambriz. Y ambos están en lo correcto, pero aunque lo intenten, no pueden esconder la plenitud que los ha invadido completamente, y que los tiene como uno de los mejores equipos del campeonato.

Porque no sabemos hasta donde llegará este León, si la tormenta se apaciguará y llegará la calma, o si los vientos huracanados nos impulsarán hasta el campeonato. Pero por lo menos hoy tenemos abundancia, tenemos las bodegas llenas y el rumbo trazado. Hoy solo nos queda comenzar a disfrutar el viaje, y soñar con que en un par de meses, estaremos por fin en nuestro destino. #DaleLeón

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