La pasión por el futbol no se negocia

Por: @LupitaPonce07

La Liga de Ascenso es muy importante, es la cuna de la pasión por el futbol, ahí en ese “infierno” te enamoras del equipo, de los colores, sufres, lloras y si es necesario pasas 10 años en las malas...

Yo crecí viviendo el futbol de “segunda”, tenía 7 años cuando descendió el Club León y muy poco recuerdo sobre partidos en primera antes del descenso. Aunque siendo muy pequeña comencé a ir al estadio y yo sólo no entendía por qué no venían “los grandes” a jugar al “Nou Camp”.

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No entendía por qué no pasaban los partidos del león en la tv, como los de Chivas, América, etc. Hasta que me explicaron que el León estaba en “primera a” y que tenía que ser campeón para “ascender” y jugar contra equipos de primera división.

Final tras final, fui, lloré, porque yo junto a miles más quería que mi equipo estuviera en el máximo circuito. En la primaria y secundaria era motivo de “burla” el apoyar al León y no, nunca me importó.

Es más, hasta en la prepa me “echaban carrilla” porque le “iba a un equipo de segunda” ... les callé la boca después del 12 de mayo 2012.

En fin, viví y crecí en el futbol de liga de ascenso, asimilando lo importante que era ganar para “subir” y el fracaso tan Grande que significaba una final perdida y volver a esperar un año para seguir “soñando”.

Incluso antes de lograrlo, pensé que, ¿y en la primera división cómo será? Ellos cada seis meses se pueden coronar y nosotros tenemos que esperar un año para festejar, o ser campeones en diciembre y a ver qué pasa para Mayo.

La Liga de Ascenso la viví con más intensidad, la gente que iba era la “de hueso colorado”. La que año tras año se ilusionaba con llegar a primera y qué también año con año salía frustrada, enojada, llorando... pero en la siguiente campaña ahí estaba, al pie del cañón.

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No menosprecio la “pasión” en la primera división, pero estoy segura de que es muy diferente, porque ya lo viví.

Porque ese “dolor” que sentí cuando vi que se rompía el telón en el 2008, esa frustración cuando Necaxa nos ganó en el 2010 y ese coraje cuando Israel Perea se acalambró en el 2011... y esa “Gloria” y ese gozo de cantar por última vez un “Vamos a volver” en un estadio a reventar.

Esa alegría, el ver con mis propios ojos, ascender al equipo con el que tanto sufrí y del que tanto me enamoré en 10 años ... no lo comparo ni con haberle visto campeón.

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