El Gran Cacique

Por Pablo Pujadas

Por las cualidades, características o formas de ser, es muy común poner apodos a las personas y estos suelen siempre llegar tarde o temprano.

Algunos resultan graciosos y otros en su mayoría casi nos asemejan a ese mote con el que se nos empieza a llamar. Y por esto, creyendo ser el más acorde a su persona, formas de ser y logros, que escogí uno de los apodos con el que llamarían a este hombre del que les hablaré ahora: “El Gran Cacique”.

¿En qué me tomo el atrevimiento de optar por ese apodo? por recordarme a un gran personaje de historietas de mi país, Argentina, y al que sus cualidades me lo hacen ver semejante. El gran cacique Patoruzú (creado por Dante Quinterno en 1928).

Este personaje posee grandes convicciones, lealtad, sobreponer situaciones difíciles, cuidar su territorio y fuerza física. Y lo más importante, las áreas tenían que ser suyas.

De quien hablo hoy sin dar más vuelta, es José Rafael Albrecht.

Nació en la ciudad San Miguel de Tucumán, provincia de Tucumán, Argentina, el 23 de agosto de 1941. Ciudad más que importante para nuestro país ya que allí se declararía la Independencia.

José Rafael Albrecht, quien de pequeño su idea clara ya estaba en ser jugador de fútbol profesional, hizo las divisiones inferiores en el club más importante de su provincia, el Club Atlético Tucumán (1957-1960).

En la época de los 60, ya en la Primera del club, disputaría el campeonato provincial que se hacía de igual modo en todas las provincias, y que luego entre los campeones, Atlético Tucumán conseguiría el suyo en su terruño.

Disputarían el primer Campeonato de Campeones Argentinos. Siendo el 30 de enero de 1960 que Atlético Tucumán enfrentó a El Quequén (Tres Arroyos) en cancha de El Nacional en Tres Arroyos por la final de ese campeonato. Como dato, ese partido dejaría un resultado final de 1 a 1, Albrecht haría el gol a los 6´del primer tiempo con la ayudita de una mata de pasto.

La definición se daría desde el manchón penal. La característica llamativa es que en esa época los penales podía patearlos un mismo jugador. Que en ese caso se hizo cargo Canceco para Atlético Tucumán, convirtiendo los 5 penales de los 5 (¿de aquí aprendería Albrecht?) mientras que para El Quequén Ochoa solo convertiría 3. Y así Atlético Tucumán sería el Campeón.

Esto no pudo tener mejor vidriera para Albrecht. Clubes importantes de Buenos Aires ya lo venían siguiendo y con ese campeonato el defensor áspero, duro (nunca de malas intenciones), virtuoso y que ya no solo le gustaba habitar el área de defensa si no también la del equipo adversario, es que Estudiantes de la Plata vendría por él.

Comenzó ahí su primer largo viaje, mil 304 km de distancia desde San Miguel de Tucumán a La Plata, Provincia de Buenos Aires. Bolsito y boleto de colectivo para 18 horas de viaje y dejar volar los sueños de debutar en un equipo de Primera división.

En el Pincha (así le dicen a Estudiantes de La Plata), estaría desde 1960 a 1962. Dos años que pendieron de un hilo muy delgado la permanencia de Estudiantes en Primera. En 1960 con 9 victorias, 5 empates y 16 derrotas (incluida la peor derrota histórica con San Lorenzo por 8 a 1) que con dos de esas victorias (Lanús Y Newells) lo salvarían del descenso.

Y en 1961 con 4 victorias, 14 empates y 12 derrotas con el empate agónico ante Lanús por 1 a 1 y que convierte el gol para Estudiantes Roque Pérez de tiro libre faltando 10 minutos para el final. Es que nuevamente se salva del descenso.

En esos dos años Estudiantes había sufrido desmedidas partidas de jugadores a las que Albrecht no se había sumado y si bien las resultados no se le dieron él continuaría siendo un defensor muy llamativo y que seguían observándolo otros clubes.

Con su curriculum a cuestas, San Lorenzo se vio muy tentado y paga la novedosa suma abultada y por un defensor de diez millones de pesos y es así que lo contraría a Albrecht para mudarlo a Boedo y jugar para los del Ciclón.

Y acá comienza una de las etapas más gloriosas de este Cacique que potenciaría sus aptitudes y virtudes para que también la Selección Argentina lo comenzara a tener en cuenta para sus alineaciones. Mundial de 1962 (Chile), 1966 (Inglaterra), Sudamericano 1967 (Uruguay). Si bien en ninguna hubo campeonato logrado formar parte de la selección nacional fue una de sus grandes alegrías.

En San Lorenzo (1963-1970) casi ya su arranque fue protagónico desde 1964. Por integrar ese equipo de “Carsucias” como le decían. ¿Por qué? Dentro del equipo había cinco jugadores muy jóvenes (Doval, Areán, Casa, Veira y Telch) que continuaban con el desparpajo y atrevimiento en el equipo de Primera, con el que jugaban en la calle y que de no parar de jugar y no ir para sus casas, las caras siempre estaban sucias (de allí el nombre a ese equipo).

Ese equipo fue un trampolín para que años después, San Lorenzo en 1968, llamando la gente a ese equipo “Los Matadores” dirigidos por el brasileño Tim (Elbade Paula) consiguiera de manera brillante e invicta el Campeonato Metropolitano de 1968 (14 victorias, 8 empates).

Albrecht ya tendría el mote de “defensor goleador”, siendo casi imbatible desde los 12 pasos entraría dentro de la tabla de goleadores en el año 1970 y si incluimos lo que vendrá luego. Entra a nivel mundial dentro de los defensores con más goles convertidos (jugó 506 partidos y convirtió 95 goles)…….¡que me hablan de tener que ser delantero para convertir goles!

En 1970 San Lorenzo le rescinde el contrato por telegrama a Albrecht, esto lo deja muy mal y lo hace entrar en cólera por decir de algún modo. Y es un golpe muy duro para él. Y entre calentura y decepción llegaría lo que lo haría muy feliz.

En enero de 1970 el Club León venía bastante flojo, la modalidad de recaudación solo en partidos locales recauda el club y la no recaudación al jugar de visitante. Hizo necesario buscar la forma de incrementar las taquillas. Y es por ello que su presidente de ese entonces Manuel Ortega no vacilo en invertir 60.000 dólares para reforzar el equipo, confiando parte de ese dinero en contratar para la conducción a Antonio Carbajal y a José Rafael Albrecht.

“Fueron unos fenómenos” (como diría Albrecht) hablando de los señores Carbajal y Zarandona que también como lo dijera Albrecht, “lo arreglamos en 20 minutos”, y sin ningún secreto (25 mil dólares y mil 500 dólares mensuales de sueldo) querían que fuera al Club León de México. Ya presentes con el contrato, Albrecht solo tenía que firmarlo en ese momento.

De ese modo (y no aceptando una oferta previa de Nacional y otra de Estudiantes) Albrecht sella su llegada al Club León. La forma en que le mostraron y certificaron su interés fue de rápido agrado y felicidad para Albrecht que sin dudarlo ni un segundo estrecho las manos y selló el vínculo con los Esmeraldas.

Club León (1970-1974) desde el primer día y con su carácter bien impuesto, Albrecht entendió y enfatizó, que acá no se puede quedar mal y que no iba a ver qué pasaba. Jugar un añito y volver, ¡no!, ahí se iba a jugar para ganar , la gente de León merecía el mayor de su respeto y lo iba a entregar todo para obtener buenos resultados.

En 1971 el tridente marplatense que jugara en Kimberley llegaría para hacer compañía a Albrecht, serían Valiente, Catalano y Davino (habitúes a futuro del restaurant El Rincón Gaucho, que para los argentinos de esa época era como estar en Argentina).

También ese año tuvo un accidente que según él “nació de nuevo”. Saliendo un domingo a las 9:30 del bar del Hotel Condesa, se dirigía a cruzar la angosta calle, pero muy transitada y dio vuelta la cabeza al continuar caminando y un coche le pegó en el muslo de la pierna derecha y lo despidió por el aire hasta llegar a golpear con una columna de mármol; luego se despertaría en el sanatorio y al ver al doctor Javier Chávez (dueño de la clínica y médico del club) se tranquilizó. Este es el segundo momento de difícil pasar para el tucumano.

Habiendo vuelto a Buenos Aires y muchos años ya de retirado de las canchas con el vivo reconocimiento de los hinchas de San Lorenzo por haber integrado aquel equipo de Los Matadores. Albrecht en el año 1989 es arrollado por un tren en un paso a nivel del barrio de Caballito. De milagro y tras meses en coma, logra sobreponerse y volver a su vida normal.

Para este gran luchador, defensor y atacante, de precisión y certeza para que la redonda pegue en las redes de los arcos, para el tucumano…….¡Salud y gracias, Gran Cacique!

Acerca de Oablo Pujadas

Soy Pablo Pujadas vivo en Buenos Aires, Argentina. Mi gusto por la Fiera nació en 2016 cuando por circunstancia de mi hermana, que está viviendo en León, viajé a visitarla y me llevó a la cancha a ver un León contra Monterrey. Desde ese momento y de forma instantánea quedé aficionado a León. Soy hincha del River Plate.

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