Vinicio Angulo: En busca de su propio legado

Ya no es un jovencito, ni mucho menos. Vinicio Angulo tiene 30 años, ha jugado en dos de los equipos más importantes de Ecuador, ya probó suerte en Europa, y apenas parecía haber encontrado la estabilidad en Sinaloa, de la mano de los Dorados de Maradona.

Pero la estabilidad no le va a este delantero de potencia física, olfato para leer las jugadas, y potente remate, por lo que en cuanto llegó la llamada del Club León no dudó ni un segundo, hizo sus maletas, y se le escapó a Maradona para cumplir uno de sus principales objetivos desde que llegó a México: jugar en la primera división del país.

Ahora, con la misión de ocupar un puesto que los últimos cinco años estuvo dominado con tiranía por Mauro Boselli, Angulo espera hacerse un nombre en León, probarle a sus críticos que está listo para asumir el reto, y demostrarse a sí mismo que está en el mejor punto de su carrera, maduro y listo para trascender al máximo nivel.

Y es que desde el comienzo, la carrera de Vinicio Angulo ha sido peculiar, marcada por el estilo descarado y alegre del delantero ecuatoriano. Al contrario de la mayoría de los futbolistas profesionales de la actualidad, Vinicio no tuvo un trabajo de fuerzas básicas desde temprana edad, sino que comenzó a tomarse el futbol en serio hasta los 18 años, cuando fue reclutado por la Academia de Futbol de Alfaro Moreno en su natal Guayaquil.

Ahí ya no tardó mucho en ser fichado por uno de los grandes del futbol ecuatoriano, el Barcelona. Para el 2012, y ante la falta de oportunidades, se va a préstamo al Independiente del Valle, donde firmó una gran temporada de ocho goles en 15 partidos, aunque fue separado del equipo por indisciplinas, ya que faltaba asiduamente a los entrenamientos.

Sin embargo, esa buena campaña le alcanzó para emigrar a Portugal con el Paços de Ferreira. En Europa no tuvo un buen desempeño, no marcó un solo gol y sumó apenas 144 minutos en la Primeira Liga. Regresó al Ecuador para jugar con el otro equipo de Guayaquil, el Emelec, aunque sus problemas de disciplina le hicieron salir del equipo con rumbo a El Nacional de Quito, donde nuevamente tuvo problemas para cumplir los reglamentos.

Así, volteó al norte, a México, donde Dorados lo fichó en 2015, e inmediatamente logró el ascenso de su equipo, aunque con apenas dos goles marcados en esa temporada, no es tomado en cuenta para el plantel de primera división, y se va a jugar a Alebrijes y San Luis sin destacar en demasía.


Foto El Sol de León

Para el Apertura 2016, con los Dorados de regreso en el ascenso, Vinicio vuelve a Culiacán y comienza a tomar protagonismo en el ataque. Pero con la llegada de Maradona la temporada pasada, su futbol terminó por explotar. Marcó siete goles en la temporada regular y uno más en la liguilla. Maradona lo tenía como su principal arma ofensiva, y supo exprimirle todo el potencial que escondía.

En entrevista para el diario argentino Clarín, Angulo confirmó que si bien tuvo problemas disciplinarios en el pasado, los ha superado desde que llegó a México.

“Es cierto, antes era muy rebelde. En cada club que iba he tenido muchos problemas. Era muy loco. Y eso me generaba problemas en los equipos. Pero desde que llegué a México soy un jugador nuevo, estoy contento y por eso continúo acá”.


Foto El Sol de León

Pero aún así, su futbol deja ver el mismo espíritu rebelde y desvergonzado que lo caracterizó en sus inicios. Inquieto, aprovechó la oportunidad del Club León para abandonar Culiacán a pesar de vivir su mejor momento, y el excéntrico atacante ecuatoriano, que se tiñe la cabeza diariamente con un gel o pomada negra, decidió dejar atrás el empuje de uno de los mejores jugadores en la historia del futbol para buscarse su propio legado ahora en León, donde precisamente están a la busca de un nuevo ídolo que llene el hueco que ha quedado en el ataque.

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