#TBT: El día que al 'Gullit' Peña se le rompió el corazón

Fue una situación incómoda. La sala de prensa del Nou Camp estaba repleta, y en la mesa, serios y nerviosos, estaban Rodrigo Fernández y Carlos Alberto “Gullit” Peña, a punto de explicar la partida de uno de los últimos ídolos de la afición esmeralda.

Fue el ocho de diciembre de 2015, hace ya más de tres años, cuando el alma se le derrumbó al “Gullit” Peña; cuando el idilio entre el pueblo verdiblanco y el referente esmeralda se terminó de golpe, separados por un nuevo amor en rojiblanco que nunca terminó de cuajar.

El momento fue dramático. Rodrigo Fernández, el director deportivo del Club León y que actuó como representante de la institución en la conferencia de prensa, intentó tocar el tema con normalidad, mientras alegaba que Carlos Peña siempre sería bienvenido en el equipo, y que todos estaban agradecidos con su aporte a lo largo de los años.

Pero todo cambió cuando el “Gullit” tomó el micrófono. Ahí, cuadro por cuadro, su corazón se rompió, y sus palabras, salidas más del hígado que de la cabeza, demostraron que había sido orillado a partir.

“Soy un profesional, la decisión la tomó la directiva, no yo, pero fue un buen acuerdo para la directiva, para el presidente, para mí (…) Yo nunca pensé en salir, la verdad, y quiero siempre estar aquí, pero esta decisión es de otros, no fue mía y también agradecerles, es todo”.

Así, entre lágrimas y con el corazón roto, se fue a Chivas, y dejó a la directiva esmeralda como la gran villana de la novela, que lo había exiliado contra su voluntad.

Poco después, sería Jesús Martínez Patiño, presidente de Grupo Pachuca, el que arrojó más luz sobre el asunto, y aseguró que el jugador y su representante siempre fueron parte de la negociación, y que simplemente Chivas puso una oferta que León no pudo igualar.

“Le estaban ofreciendo un sueldo que era imposible pagar en León. Gullit sí estaba consciente de la oferta, tan es así que puedes ver el Twitter del señor (José Luis) Higuera, que siempre estuvo consciente y sobre todo su representante. Pero también la situación económica tenemos que verla”.

De cualquier manera, tras la separación obligada de Carlos Peña y el Club León, ya nada fue lo mismo para el “Gullit”. En Chivas, dejó mucho que desear con ocho goles en todo un año en Guadalajara, por lo que regresó a León por un torneo, donde solo marcó dos veces. Después se fue a Escocia con el Rangers, aunque apenas y vio minutos, y regresaría a México para pasos decepcionantes por Cruz Azul y Necaxa.

A la par, siempre batalló con problemas de alcoholismo, indisciplinas y conflictos familiares, lo que terminó por cerrarle las puertas del futbol mexicano de primera división.

Y aunque a principios de este año se rumoraba su posible llegada a los Dorados de Diego Armando Maradona, finalmente regresó a Europa para jugar en la segunda división de Polonia, cuya máxima categoría ocupa la posición 55 del ranking de la IFFHS de las mejores ligas del mundo.

Ahí defenderá al GKS Tychy, equipo de una pequeña localidad al sur de Polonia de 129 mil habitantes, y que actualmente ocupa la décima posición de su liga, a 16 puntos de los puestos de ascenso.

Pero la caída comenzó desde ese momento en León, ese día cuando fue forzado a decir adiós en contra su voluntad, cuando se separó del equipo donde había alcanzado todo, y cuando dejó lágrimas de frustración al intuir que ya nada nunca sería igual. #DaleLeón

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