Ricardo Vivero Alba: El primer cronista del Club León

Fotos Carlos A Vivero Chicurel y Ricardo Jasso Vivero 

El Club León es uno de los equipos más tradicionales de México y sus 74 años de historia así lo avalan, porque a lo largo de todo ese tiempo los esmeraldas siempre han sido uno de los protagonistas del futbol mexicano.

Y a pesar de que en su historia sobresalen las leyendas de los jugadores, los técnicos y los directivos que formaron parte de las siete estrellas de su escudo, alrededor del equipo también hay otras figuras que merecen la misma atención y reconocimiento.

Uno de ellos es Ricardo Vivero Alba, quizá el mejor cronista deportivo de la ciudad, que acompañó las andanzas del Club León desde su fundación en 1944 hasta su fallecimiento en 2005, y que hoy hubiera cumplido cien años de vida.

Vivero Alba fue una de las voces más importantes del periodismo deportivo, no solo en León, sino en el país. Vivió junto al equipo, desde su trinchera como informador y cronista, los primeros campeonatos y la etapa dorada del Club León, esa en la que los verdes se impusieron como el equipo más ganador del país con cuatro campeonatos en menos de una década, y cuando retrató las grandes gestas de tipos como Antonio Carbajal, Alfonso Montemayor, Adalberto “Dumbo” López o Marcos Aurelio.

De hecho, en 1958, narró el mundial de futbol de Suecia, incluido el empate entre México y Gales que significó el primer punto de la historia de la selección nacional en las justas mundialistas.

Después, para 1968, se convierte en un pionero de la televisión local al ingresar a XHL-TV CANAL 10, donde colaboró como productor, locutor y cronista deportivo, y desde donde cubriría los éxitos del León de los setentas, con entrevistas a tipos como Rafael “Chepe” Chávez, Rafael Albretch, Jorge Davino o Roberto Salomone.

Para los noventas, y ya de la mano de su mítica revista “Tirando a Gol”, que se publicó quincenalmente desde 1990 hasta el 2002, se convirtió en la voz no oficial del equipo, al que acompañó en su camino desde que dejó la segunda división hasta el quinto campeonato de liga en 1992, la final de 1997 y el descenso en 2002.

Concretamente del campeonato de 1992, cuando Víctor Manuel Vucetich convirtió al León en una máquina imparable, el hijo de Vivero Alba, Carlos Vivero Chicurel, recuerda una anécdota que protagonizó su padre junto a otra leyenda del equipo esmeralda, Oswaldo Martinolli.

“Recuerdo una entrevista que le hizo en el estadio a Martinolli, que ya estaba grande, y Martinolli le dijo a mi papá que su gran sueño, su gran ilusión era volver a ver campeón al León, y lo vio campeón, y al poco tiempo murió”.

En 2003, Ricardo Vivero Alba se ganó un lugar en el Salón de la Fama del Deporte Guanajuatense, y dos años después, en 2005, falleció.

Pero hoy, en el que hubiera sido su centésimo aniversario, la Comisión del Deporte del Estado de Guanajuato (CODE), organizó junto a su familia un homenaje, en el que estuvieron presentes exfutbolistas esmeraldas de la talla de Jorge “Tarzán” Davino, Héctor “Cuirio” Santoyo, “Chavicos” Enríquez entre otros, además de que también asistieron leyendas de otras disciplinas, como el basquetbolista Arturo “Pitos” Guerrero.

Todos ellos se reunieron para homenajear al cronista más importante del deporte local, y que para Carlos Márquez, historiador del Club León, se trató del enlace más importante entre el equipo y su afición.

“Fue el mejor periodista deportivo que ha dado esta tierra junto con Blas Barajas. Yo soy historiador por él, sigo al equipo por él. De joven, a los 14 o 13 años, encontré su obra “Ellos fueron” (libro con el que Vivero Alba celebró el 40 aniversario del Club León), y aquello fue flor y canto, pasé de mi calidad de simple aficionado a ferviente seguidor de sus andanzas, porque vi que él era el juglar de los cantares del equipo León. Esa narrativa, esa seriedad, esa pasión con la que describió al León me hizo querer ser algo más que un aficionado y seguir ese legado que él tenía y tratar de ofrecerlo de otra manera”.

Tras 14 años de su partida, Ricardo Vivero Alba mantiene su impacto sobre el deporte en León y en todo el Bajío, su escuela periodística se mantiene y los aficionados recalcitrantes más veteranos lo recuerdan como el pionero y el cronista oficial que acompañó a su equipo a lo largo de toda su historia.

Y cerramos este texto con su firma y su sello de identidad: “Más deporte, menos vicio”. #DaleLeón

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