Microteatro: Nostalgia y pasión por el Club León

Cábala Panza Verde:

¿Recuerdas la final de ascenso que el Club León jugó contra los Indios de Ciudad Juárez? Pasaron ya más de diez años de esa fecha. Eras más joven, más intrépido, y nuevamente estabas ahí, en el Nou Camp, cuando el pinche Sebastián Maz nos celebró el ascenso en la cara.

Estabas ahí, acuérdate de los aplausos que se llevaron los Indios, porque justo en medio de la ira, de la frustración y del dolor, recordaste la estrofa que rige tu vida: “Aquí se respeta al que gana”. Acuérdate del desastre que había en el López Mateos, acuérdate del gas pimienta que te hizo toser hasta sacar los pulmones, acuérdate de las lágrimas de un estadio mudo, y del sufrimiento, y de la impotencia.

Pero si la memoria te falla, si escondiste esos recuerdos en el rincón más apartado de tu memoria y te cuesta algo de trabajo acceder a ellos, entonces basta con que le prestes quince minutos de tu vida a la obra de teatro “Cábala Panza Verde”, de Microteatro León, un ejercicio melodramático que nos traslada una década al pasado, a esa azarosa etapa en la que no podíamos escapar del infierno.


Foto: Sandra Lozada

La historia puede parecer simple, un vocero del “periódico FIERA por excelencia”, el P.M., dialoga con un joven canterano del León acerca de la final que el equipo esmeralda acaba de perder. Una conversación casual entre dos acérrimos aficionados cuya vida gira alrededor del equipo, influyendolos en mayor o menor medida.

En su plática, aparecen temas que hoy parecen absurdos, pero que en cuanto son mencionados, nos regresan a la época en que nosotros mismos los exponíamos. Teorías que parecían ridículas e imposibles, y que terminaron por volverse realidad. Temas como el fichaje de nuestro verdugo, el uruguayo Sebastián Maz; la maldición del Brujo Mayor, que nos condenaba esotéricamente a pasar una década en el infierno; o la visita del Papa como único argumento para romper ese maleficio.


Foto: Sandra Lozada

La realidad supera a la ficción, pero la nostalgia supera a la realidad, y “Cábala Panza Verde”, con su melancolía pura, consigue hacer exactamente eso.


Penalty:

Cuando era niño, no entendía el sistema de puntos, ni la posición en la tabla, ni mucho menos el fuera de lugar. En mi infancia de calle prefería mil veces salir con un balón desgarrado y soltar patadas entre automóviles a sentarme por dos horas a ver un partido profesional en la televisión.

Pero un día desafortunado, aguanté un encuentro completo del Club León, y para mi suerte, les robaron el partido. A pesar de que los Verdes ganaban por uno a cero, un gol que debía ser invalidado, pero no lo fue, les costó el empate a los Esmeraldas, y al final se quedaron con un amargo punto.


Foto: Sandra Lozada

Y al día siguiente, en medio del receso de la escuela primaria, cuando los amigos me preguntaron acerca del resultado del encuentro, respondí con la seguridad que solo da la infancia: “Empataron, pero para mí, ganaron”. Entre risas burlonas, me pidieron explicar mi postura, y yo me mantuve inobjetable. Si la Federación Mexicana de Futbol pretendía robarle a mi equipo dos puntos, yo, con toda la autoridad infantil que me había ganado en mis pocos años en este mundo, se los reconocería.

Hoy, al rememorar esta historia, no puedo evitar sentirme un poco idiota, y recuerdo con angustia las burlas y las risas a las que me hice acreedor en ese tiempo.


Foto: Sandra Lozada

Y tal vez por eso mismo sentí tanta empatía por el joven de playera esmeralda que lleva una caja sobre la cabeza que dice claramente: “PENDEJO”, y que es el eje central de la obra teatral “Penalty”, de Microteatro León.

Se trata de una anécdota casual de tres hinchas esmeraldas, todos con un perfil diferente que los distingue, pero que bien podrían pasar como tres amigos comunes y corrientes que consiguieron boletos para la última final de ascenso.

Uno de estos jóvenes, el menos apasionado de ellos, comete un error garrafal, y por su culpa el trío termina en los separos de CEPOL, todos enfundados en sus jerseys verdiblancos, y cada uno con su propia versión de los hechos, misma que te explicarán a detalle en 15 minutos, mirándote a los ojos y mientras te recuerdan eufóricos todos los estados de ánimo y los improperios que uno puede soltar en un partido de futbol.


Foto: Sandra Lozada

“Penalty” te remite tanto a la primera vez que le rayaste su madre al árbitro por una injusticia, como a aquella ocasión en que quedaste como un idiota al frente de tus amigos, o tal vez, al frente de todo un estadio.

Y por si les quedan dudas, tan solo la referencia al delantero argentino llegado como referente del equipo, con 14 goles y 10 asistencias en la temporada, y de apellido Fusili, tendría que bastar para convencerlos.


Estas dos reseñas hablan de las obras de teatro “Cábala Panza Verde”, de Cristian Macouzet, y “Penalty”, de Israel Araujo, que se encuentran en cartelera en Microteatro León. Se trata de experiencias de 15 minutos de duración, en un espacio de 15 metros cuadrados y con un máximo de 15 espectadores.

Estas dos propuestas tienen como tema central al Club León, aunque en esta temporada hay más obras de muchos otros temas, pero con la ciudad de León siempre como actor secundario.

El costo del boleto para cada presentación es de 60 pesos, aunque también hay un paquete de tres obras por 150 pesos. Hay funciones los jueves y viernes desde las 8:00 p.m. hasta las 10:00 p.m., los sábados de 7:00 p.m. a 9:00 p.m., y los domingos de 6:00 p.m. a 8:00 p.m., y estarán disponibles todos los fines de semana hasta el 24 de febrero.

Microteatro está ubicado en la calle Independencia #115 en la Zona Centro.

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