Así se vivían en el Club León las crisis en los ochenta

Por Jorge Ramos Pérez | Foto: Especial

El futbol ha cambiado. Hoy, los torneos cortos y el ritmo de competencia de las ligas alrededor del mundo han hecho que la prioridad para todos los equipos sean los resultados inmediatos, victorias en cada partido, y si se cae en una mala racha, de inmediato viene el cambio de entrenador y la reestructuración del plantel.

Antes, con las temporadas largas y los proyectos a largo plazo, había un poco más de paciencia, pero también había crisis, malos resultados, riesgo de descenso y otras amenazas que provocaban la desesperación de los dirigentes y los aficionados, y que al final terminaban en destituciones y en temporadas para el olvido.

El Club León no estuvo exento de estas temporadas y en 1980 esta fue precisamente su situación.

Para enero de 1980, el cuadro esmeralda enfrentaba una pésima temporada, con tres partidos ganados cuatro empatados y diez perdidos en los 17 encuentros que se habían disputado hasta la fecha. Fue por esto que la directiva decidió despedir al técnico Rafael Albrecht, ídolo del equipo en su etapa como jugador, y optó por José Gomes Nogueira, una situación que retrató en su época la revista Balón: Futbol Mundial.

En su edición de enero, publicaron un par de entrevistas realizadas a Albrecht antes y después de ser despedido, lo que ahora nos genera un panorama de las complicaciones que había en el futbol de esos tiempos.

En un principio, Albrecht se muestra consciente de la situación del equipo, de la crisis que atravesaba, pero con la ilusión de levantar el barco en la segunda vuelta del torneo largo.

“Sí, el León anda mal. Nuestra situación con la derrota de hoy frente al Atlante, empieza a hacerse grave. No es para alarmarse, pero sí para pensar que tenemos que redoblar esfuerzos”, decía el todavía técnico esmeralda, que además negaba el riesgo de descenso.

“Es cierto que ahora los últimos lugares los peleamos con otros equipos que andan mal, pero soy sincero, ni por asomo me ha pasado por la mente la posibilidad de irnos a segunda, porque después de todo, aún faltan muchos partidos.

Y Albrecht finalizó esa entrevista lleno de esperanza: “El campeonato todavía es largo y con toda honestidad, no es tan grave nuestra situación como para pensar en el descenso, aunque sí tenemos que seguir intentando el futbol que siempre tuvo al León como un gran plantel en el futbol mexicano”.

Pero unos días después se daba su destitución y el discurso ahora era de desilusión: “Son esas cosas del futbol que a veces uno no comprende, pero no es la primera ocasión ni será la última en que un entrenador sale por los malos resultados de su equipo. Dicen que es más fácil sacar a uno que a más de 20, y tienen razón”.

Además, ya fuera de la institución esmeralda, acusó problemas como la falta de condición física, falta de disciplina y un plantel mal armado como justificaciones del mal paso, y aunque aceptó su destitución, dejo ver que no estuvo de acuerdo.

“Ellos pueden hacer lo que mejor les convenga y lo que consideren mejor en beneficio del equipo. Tal vez si fueron un poco injustos, porque tanto en Puebla como en León no se me dio tiempo ni confianza para trabajar. Quieren resultados inmediatos como si uno fuera mago y con la sola presencia van a cambiar las cosas”.

En esa misma temporada, Albrecht fue despedido por dos equipos, el Puebla y el León, un duro golpe a su incipiente carrera como técnico, aunque la situación en el Bajío era poco menos que insostenible.

Ese año, el Club León atravesaba una de las peores crisis de su historia, tanto deportiva como institucionalmente. La directiva tenía adeudos con el plantel, había división entre los jugadores y los directivos, además de que Alberto Jorge y Kalu, los dos astros del equipo, jugaron lesionados buena parte del torneo.

Así describía la situación la revista Balón: “Pero hoy desgraciadamente, el equipo de los Rugilo, Bataglia, Montemayor, Varela, Costa, Conrado, Carbajal, Marco Aurelio, “Dumbo” López, Manzotti, Davino, Albrecht, etcétera; atraviesa por una crisis bastante grave. Difícil señalar si es la más grave de toda su historia. Lo parece, pero nadie puede decir si en efecto es la más grave. Ojalá todo sea pasajero. Ojalá todo pronto se vaya”.

Finalmente, y luego de prescindir de un ídolo como Albrecht, Gomes Nogueira consiguió evitar el playoff por el no descenso, y aseguró la presencia del Club León en la primera división por un año más. Sin embargo, en la década de los ochentas la situación no mejoraría, y el equipo sí terminaría por descender por primera vez en su historia en la temporada 1986-87.

Hoy, los Verdes están muy lejos de crisis de ese estilo, el riesgo de descender se ve lejano, y la directiva de Grupo Pachuca nunca ha dejado de pagar los sueldos de los futbolistas. Sin embargo, los éxitos tampoco han llegado, y luego del bicampeonato hace cuatro años, el equipo no ha vuelto a llegar a una final de liga.

¿Ustedes recuerdan la crisis del Club León en los ochentas? ¿Cuál creen que ha sido la peor temporada de los Verdes? ¿Creen que la situación actual del equipo amerita un cambio de técnico? ¿O deberían respetar el proceso de Gustavo Díaz?

Agradecemos el aporte del señor Luis Raúl Almodovar, fanático empedernido del Club León y entrañable amigo de la redacción. Que descanse en paz y que mantenga su pasión por el Esmeralda desde el cielo.

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