10 leoneses que defendieron los colores del Club León

Este domingo, la ciudad de León celebrará 443 años de su fundación, casi cuatro siglos y medio de historias de gente trabajadora y honrada que ha establecido el Bajío como su hogar y su orgullo.

Y en los últimos 74 años, el Club León ha acompañado a la ciudad y a su gente como uno de sus símbolos de identidad más importantes, y se ha convertido en el vertedero de pasión más grande de los leoneses, que presumen siempre su sangre esmeralda y su corazón verdiblanco.

Es por eso que ahora, en el marco de celebración que siempre traen estas fechas, te traemos un conteo de diez jugadores del Club León que nacieron en la ciudad, que animaron al equipo desde las tribunas cuando eran pequeños, y que después se convirtieron en dignos representantes de su tierra en el equipo de sus amores.

¿Para ti quién ha sido el mejor futbolista nacido en León y que haya jugado para los Esmeraldas? ¿Quién crees que falta en este listado?

10.- Aldo Rocha

El único jugador en activo de este listado, y la última perla leonesa del Club León. Surgido de la cantera esmeralda desde que Gustavo Matosas era el técnico de la Fiera, Aldo fue escalando posiciones dentro del club, hasta hacerse un hueco en el primer equipo.

A la llegada de Luis Fernando Tena a la dirección técnica, y apoyado por una lesión de José Juan “Gallo” Vázquez y el bajo nivel mostrado por Jorge “Chatón” Enríquez, Aldo Rocha se hizo con la titularidad y ya no la soltaría hasta la llegada de Javier Torrente, quien prefirió darle juego a otro canterano, Leonel López.

Así, y en busca de los minutos, Aldo partió de León para jugar en Morelia, donde se hizo un titular indiscutible en el equipo de Roberto Hernández, y donde se ha establecido como uno de los contenciones más interesantes del futbol mexicano.

En total, Aldo Rocha sumó más de 3 mil 700 minutos con el Club León, y es uno de los pocos canteranos de la Fiera que ha logrado establecerse en la primera división.

9.- Mauricio Romero

A pesar de haber nacido en León, Mauricio Romero hizo su proceso de formación en las fuerzas básicas del Atlas, donde rápidamente fue tomando protagonismo hasta llegar al primer equipo. Sin embargo, sus oportunidades en la primera división fueron escasas, por lo que comenzó un peregrinaje por varios equipos de la Liga de Ascenso.

Para el Apertura 2007, Mauricio Romero llega al Club León, en ese entonces todavía en la Primera División “A”, e inmediatamente explotó como el goleador que el equipo necesitaba. Junto al paraguayo Freddy Bareiro, protagonizó una de las duplas más efectivas del equipo en su periplo en la segunda categoría, y con 14 goles en su primera temporada, se convirtió en campeón goleador, el único leonés que ha conseguido este título jugando para los Verdes.

Después, en su segundo torneo, siguió como uno de los delanteros más importantes del equipo, y estuvo a punto de alcanzar el ascenso, aunque el cuadro esmeralda caería en la final frente a Indios de Ciudad Juárez.

8.- Flavio Davino

Durante la década de los setentas, el talentoso volante argentino Jorge “Tarzán” Davino llegó a León para jugar con los Panzas Verdes, y aunque después el futbol lo llevó a otros equipos, él quedó prendado del Bajío mexicano, y regresó para establecerse como un integrante más de la sociedad leonesa.

Después, en la década de los noventa, su hijo Flavio, nacido ya en la ciudad de León, se convertiría también en futbolista profesional, y jugaría con el equipo esmeralda que décadas atrás le había abierto las puertas a su padre.

Flavio jugó dos torneos con el Club León, el Invierno 1997 y el Verano 1998, y le alcanzó para jugar la final de liga en la que los Verdes cayeron ante el Cruz Azul en el Nou Camp, en uno de los momentos más tristes y significativos para la afición esmeralda.

7.-Amador ”Pájara” Fuentes

Talentoso extremo por izquierda que jugó para el Club León principalmente en la década de los sesentas, la “Pájara” fue uno de los futbolistas más queridos de la afición verdiblanca, sobre todo en una etapa en la que la situación económica del equipo no permitía las contrataciones de grandes refuerzos extranjeros, y por lo que la responsabilidad futbolística recaía en los mexicanos.

Y lejos de rehuir a esta responsabilidad, la “Pájara” Fuentes aceptó el reto desde que debutó a los 15 años con la playera esmeralda en 1958, y hasta que se retiró 15 años después, en 1973, a los 31 años de edad, y sin haber defendido nunca a otro equipo que no fuera el de su ciudad natal.

“Si volviera a nacer, volvería a ser futbolista y volvería a ser del equipo León, eso significa el equipo para mí… es el equipo de mis amores, aquí nací, aquí he vivido y aquí me he de morir”, declaró en 2014 la “Pájara” Fuentes al periódico El Heraldo, ya muy lejos de cuando volaba por la banda izquierda de la Martinica, pero todavía un enamorado del Esmeralda como desde la primera vez.

6.- Salvador “Chavicos” Enríquez

Centrocampista fuerte y aguerrido del cuadro verdiblanco, Salvador “Chavicos” Enríquez no solo nació y jugó al futbol en León, sino que comenzó una dinastía que ha representado al equipo esmeralda a través de tres generaciones.

Él fue pieza clave para el Club León que conquistó la Copa México en la temporada 1966-67, e incluso marcó uno de los goles con los que los Verdes derrotaron a las Chivas en la final por 2 - 1, mismo partido donde también participó y fue pieza clave su compañero leonés Amador Fuentes.

Después, su hijo Ricardo “Chavicos” Enríquez, también futbolista y también leonés, sería campeón con el equipo esmeralda en 1992, y ahora sus nietos Irving Enríquez, quien se encuentra registrado en el primer equipo, y Kevin Enríquez, que juega en la categoría Sub 20, buscan oportunidades también para debutar en la primera división con el Club León.

5.- Héctor “Cuirio” Santoyo

A pesar de no poder conseguir un campeonato de liga, el Club León de los setentas dejó una huella muy grande en los aficionados de la ciudad por el estilo de futbol que desplegaba, y por los grandes futbolistas que destacaron en ese plantel.

Y uno de los principales refrentes de ese equipo fue Héctor “Cuirio” Santoyo, un joven y recio defensa central que nació en la calle Coahuila de la colonia Bellavista, a un lado del centro histórico de la ciudad de León, y que se labró su camino en el futbol profesional hasta convertirse en titular indiscutible del Club León y en seleccionado nacional mexicano.

El “Cuirio” llegó a dos finales de liga con el Club León antes de partir a Guadalajara para jugar con los Leones Negros de la UDG, aunque regresaría después a la ciudad para jugar en una última etapa con la Unión de Curtidores, donde finalmente lo retiró una lesión en su rodilla derecha.

4.- Martín Peña

Uno de los jugadores más importantes del Club León en la década de los noventas, Martín Peña participó en el ascenso del equipo en la temporada 1989-90, fue campeón con el cuadro de Víctor Manuel Vucetich en 1992, y también jugaría la final del Invierno 1997 donde se cayó ante Cruz Azul.

Nacido en León, Guanajuato, Peña era un atacante con garra y que representaba como nadie la identidad del Bajío en el equipo esmeralda, por lo que siempre fue uno de los favoritos de la hinchada verdiblanca.

Luego de un breve paso como director técnico en las categorías inferiores del León, ahora Martín Peña se desempeña como coordinador de las escuelas de futbol de COMUDE, donde se encarga de transmitirles a los niños leoneses el mismo sentimiento de identidad que lo caracterizó a él como jugador.

3.- Alfredo “Tena” Murguía

En medio de un equipo de grandes jugadores como lo fue el Club León campeón de liga en 1992, siempre destacó la figura de un joven y férreo defensa central, Alfredo “Tena” Murguía, nacido en León, Guanajuato, y que demostró ser uno de los elementos más importantes para Víctor Manuel Vucetich.

En medio de defensores del tamaño de Edgardo Fuentes, Carlos Turrubiates o Guadalupe Castañeda, el “Tena” Murguía siempre destacó, e inclusive en la temporada del campeonato fue elegido como el mejor defensa central de toda la primera división mexicana.

Luego de retirarse como profesional en 2001, el “Tena” comenzó su andar como director técnico, y aunque ya ha dirigido a un par de equipos de las divisiones inferiores de la Fiera, hoy funge como auxiliar técnico de Carlos María Morales en el León Sub 15.

2.- Manuel Guillén

Otro de los ídolos del Club León de los setentas que perdió dos finales de liga, Manuel Guillén fue un volante más que talentoso, originario del barrio del Coecillo de la ciudad de León, y que se hizo con un nombre importante para los aficionados de la Fiera.

Guillén no solo fue indispensable para ese Club León, sino que destacó lo suficiente como para ser convocado a la selección nacional, donde fue pieza clave para clasificar a México al mundial de Argentina 1978, además de que consiguió el trofeo Citlali al mejor mediocampista ofensivo en la temporada 1976-77.

Guillén jugaría también con los Leones Negros de la UDG y con el Tampico Madero, y todavía peleó finales con ambos equipos, pero finalmente se retiró del futbol a mediados de los ochentas con 35 años cumplidos.

Hoy, vive en la colonia Bugambilias, todavía en la ciudad que lo vio nacer, y a unos metros del Nou Camp que lo encumbró cuando joven.

1.-Rafael “Chepe” Chávez

Presumiblemente el mejor futbolista leonés que haya jugado en el Club León, cuentan los que lo vieron jugar que el “Chepe” hacía magia con el balón en sus pies.

Originario de la colonia San Nicolás, el “Chepe” surgió de la cantera esmeralda a principios de los setentas, y para mediados de la década se robaba la liga mexicana con sus jugadas de fantasía y su futbol-arte, además de que la dupla con su amigo Manuel Guillén hacía temblar a las defensas contrarias.

Para la campaña 1975-76, le son otorgados dos premios Citlali, el de mejor jugador de la liga mexicana y el de mejor mediocampista ofensivo, y después es traspasado junto a Guillén a la UDG. También sería parte de la selección mexicana, aunque después de una fuerte lesión en su tendón de Aquiles su carrera vino a menos, por lo que decidió retirarse tras pasos intrascendentes por León y Unión de Curtidores.

Finalmente, en 1996 y después de un año de luchar contra la cirrosis hepática, Rafael “Chepe” Chavez fallece en la ciudad de León, donde vivió y se consagró como uno de los históricos del balompié local y nacional.

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