Total que nada nos parece...

Por Paco Ramírez | Foto: J. Manuel Sánchez

Sí, así somos los aficionados al León, no sé la de otros equipos. Creemos todos tener la verdad absoluta y que nadie más la tiene. Creemos merecer a los mejores directivos, técnicos y jugadores.

Eso es por la pasión que genera en nosotros el fútbol, porque no somos el simple aficionado que prende la TV o va al estadio y al terminar el partido sigue con su vida y deja de lado al fútbol.

No, nosotros no somos así, nosotros llevamos el fútbol en el ADN. Apenas despertamos y lo primero que pensamos es en fútbol, lo desayunamos, comemos y cenamos, caray, hasta lo soñamos, de hecho, lo soñamos demasiado.

Y habemos de todo tipo de aficionados:

El clásico “reventador“, que ve el fútbol de una forma cruda y a veces fatalista, excedido en el comentario, que llega a caer mal pero que no podemos negar qué hay cierto porcentaje de razón en su sentir.

Es ese aficionado que se la pasa “persiguiendo” al jugador que no pone el 100 en la cancha, que no suda el jersey y sobre todo que no respeta el escudo que lleva en el pecho.

El “coleccionista” que con sus valiosas reliquias también le han llegado fabulosas historias del club que la prensa no cuenta. Que siente al club como pocos porque puede palpar, oler y vestir su grandeza. Que espera con ansias cada “nuevo” artículo que llega a sus manos y ve partir con tristeza cada uno de ellos que en algún momento se va pero que ha tenido el cuidado de dejarlo en buenas manos. Nunca conformista porque sabe de más lo qué pasa en su club adorado.

El “reportero gráfico aficionado”. Ese que desde su lente capta en el momento preciso el rostro de la victoria o el de la derrota. Que tiene que pedir, suplicar y hasta rogar la acreditación que el club privilegia por obvias razones al medio informativo local y más al nacional. Este aficionado que estaría ahí a nivel de cancha llueva, truene o relampaguee.

Tiene su punto de vista muy particular conoce al club desde una trinchera diferente al aficionado común.

El “analista”, aquel que tiene el ojo clínico para ver cómo ambos equipos se paran dentro del campo, pero no solo eso, también tiene la acuciosidad de observar la metamorfosis que sufren los mismos a lo largo de los 90 minutos dependiendo de todas las variables del partido como goles, lesiones, sustituciones y expulsiones.

Entran poco en la polémica, entienden el fútbol como nadie. Le duele la derrota y le llena de felicidad la victoria, pero la vive diferente por su nivel de inteligencia.

El “estadista” que cuál ratón de biblioteca busca números, numeritos y numerotes y buscar cómo estos cuadran o dejan de hacerlo son su argumento para defender o hundir a un personaje en cuestión o al equipo completo. Siempre terco con el número en mano. Le encanta la polémica.

El “aplaudidor” aquel que ve cada decisión tomada como la adecuada y la defiende con toda convicción y a la vez justifica las caídas, aunque la justificación parezca no tener cabida.

Él ve solo al escudo, el número le importa poco, tolera la frustración como ninguno otro lo hace, pero es quien más disfruta la gloria cuando esta llega.

El “periodista de profesión” quien ya tiene la responsabilidad de un medio informativo en sus manos. Trata de ser ecuánime en la declaración ya sea en periódico, radio o televisión pero que deja escapar cierto sesgo debido a su pasión. Entra siempre en la polémica y a veces se engancha con el resto de la afición. Medido siempre en sus comentarios negativos hacia el club.

El “aficionado amigo del club” ese que por fortuna y azares del destino tiene buena relación ya sea con jugadores, técnico, directivos y se codea con ellos en el día a día, que conoce desde ooootra trinchera lo qué pasa con el equipo que tiene información envidiada y privilegiada pero que protege porque siente que al club le debe y al mismo tiempo por dicha situación le defiende, porque sabe de más pero no puede dar rienda suelta a dicha información.

El aficionado “común” que de común pues nada tiene, aquí englobamos al resto de la afición este que como todos está al pendiente del equipo que cada quince días paga su boleto para ir al estadio y los fines de semana alternos está buscando el canal o link para ver el partido. En ocasiones no tiene una opinión definida y se la forma de acuerdo a la afinidad hacia los aficionados anteriormente mencionados.

Y no nos equivoquemos, no es que no conozca, lo que pasa es que es bombardeado por la opinión de “los más conocedores” y tiene que filtrar la información que le llega para formar su criterio, trabajo por demás difícil.

Yo al igual que muchos quizás soy de estos últimos, que tiene algo de reventador, analista, aplaudidor, coleccionista, reportero aficionado y hasta de futbolista frustrado.

Pero todos tenemos algo en común:

EL AMOR POR EL CLUB LEÓN, POR MI FIERA

La grandeza de este club también la hacemos nosotros, esa diversidad de aficionados que somos, que siempre apoyamos, pero así mismo señalamos y pedimos a nuestro club mostrarse de acuerdo a su historia.

Ambos seguiremos siempre aquí con altas y bajas, victorias y derrotas, aplausos y abucheos pero haciendo más grande este club.

Hoy estamos en uno de esos momentos bajos del club en el que no parece que tengamos un rumbo fijo. Pero las declaraciones hoy de Jesús Martínez dan cierta claridad, en resumen dejar de vivir del pasado. Esperemos que así sea. Venga carajo.

Ser Fiera Es Un Orgullo y no importa cómo o desde que trinchera nos toque pero nunca dejaremos de rugir.

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