Todo esto era innecesario

Era innecesario que Mauro Boselli viera el juego desde la tribuna. Esa imagen donde él observa desde la sombras y en completa soledad el amistoso ante Leones Negros nunca debió de ser. A pesar de que seguramente el escenario que nos pinta no es tan dramático como aparenta, la imagen habla por si sola, y resume una triste historia que está por llegar a su final.

Era innecesario que fuera separado del plantel. A pesar del rompimiento entre Boselli y la directiva esmeralda, ambos tuvieron que haber tenido algo de precaución, llevar las cosas más diplomáticamente y evitar que su separación terminara por convertirse en lo que es ahora: una guerra entre dos facciones totalmente enemistadas, y donde el último golpe de la administración fue separar al goleador del primer equipo.

Era innecesario que no hiciera la pretemporada. Si las cosas se hubieran pensado con más criterio, Mauro podría despedirse en buenos términos, como el jugador histórico que ya es, y trabajando con normalidad al lado de sus compañeros, preparándose para lo que sea que le deparara el futbol profesional.

Era innecesario ventilar los detalles de la negociación. Primero fue Jesús Martínez, quien habló de una oferta importante por un solo año y con menor sueldo al actual, y después fue el representante de Mauro el que reveló que habían ofrecido menos de la mitad del salario que gana actualmente Boselli. Al final, es más lamentable que los propios protagonistas hayan reducido una relación tan especial a algo tan vulgar y cotidiano como una cuestión de dinero.

Eran innecesarios los comunicados y las declaraciones hostiles y en pos de afectar al otro. Tanto Mauro, que no se guardó nada ante el equipo que lo encumbró cuando su carrera parecía navegar a la deriva, como la propia directiva, que se enganchó en el juego de villano y víctima en el que terminaron enfrascándose, y que termina con toda la solemnidad que debería tener una institución que carga con las pasiones y sentimientos de toda una ciudad.

Era innecesario ser tan inflexibles en la negociación. Era innecesario que la directiva le ofreciera a Mauro el 30 por ciento de su sueldo actual por solo un año más cuando sabían que tenía ofertas mejores. Y era innecesario que el “Matador” exigiera a su vez un aumento de sueldo y un contrato por tres años de duración. Las rígidas aspiraciones de ambos terminaron por matar cualquier atisbo de negociación.

Era innecesario presionar e incendiar un tema que de por sí ya era polémico. Mauro Boselli se vio enojado, frustrado y envalentonado al festejar su último gol de la temporada como un viejo con bastón, en un claro mensaje hostil hacia el palco de la directiva, y justo cuando su continuidad estaba en un punto crucial.

Pero también era innecesario llevar la negociación tan lejos. Casi desde que comenzó el año, los medios habían señalado la falta de una renovación de contrato para el delantero esmeralda, y conforme pasaron los meses, el tema creció en importancia. Ambas partes dieron largas, y parecían agotar el tiempo hasta sus últimas consecuencias. Y cuando ya no se pudo posponer más, el tema pareció explotarles en sus propias manos.

Y también fue innecesario llegar a este punto sin el título de goleador histórico. Si el Club León hubiera armado un proyecto deportivo sólido para este 2018, con Mauro todavía como punta de lanza y referente del ataque esmeralda, Boselli seguramente ya tendría el título de máximo goleador de la historia del equipo, lo que habría ahorrado todas estas hostilidades.

Hubiera sido innecesario dejar pasar las ofertas millonarias de todo el mundo. Si Mauro y el Club León hubieran aprovechado este 2018 para jugar al futbol y no se hubieran enfocado en dramas contractuales, Boselli se estaría despidiendo en estas mismas fechas, ya como el más grande goleador de la historia verdiblanca, y ahora sí para llenarse de billetes en Estados Unidos o Arabia Saudita, o hasta con una última y romántica aventura por Estudiantes, donde terminaría su carrera de la manera más digna posible.

Pero no. Los protagonistas de esta historia tomaron el peor de los caminos y las decisiones más equivocadas. Ambas partes se negaron a ceder terreno, y con mayor o menor culpa, llevaron a que uno de los mejores delanteros que ha tenido el Club León en su historia termine en la sombra, solo, frio, viendo con desgano un partido intrascendente de pretemporada en donde él ya no fue requerido.

Todo este cierre, este desenlace triste y hostil, era completamente innecesario. #DaleLeón

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