La prepotencia del palco principal

Por Samuel Amador | Foto: Especial

“Yo soy el responsable de las contrataciones, yo soy el que decide qué jugadores y qué cuerpo técnico llega a esta institución”, dijo Jesús Martínez Murguía, Presidente del Club León, con voz fuerte y grave en una conferencia de prensa (21-02-18).

Las declaraciones del directivo exponen, que el problema va más allá de lo que pasa en cancha, de la equivocación de un parado ante lo que presenta el rival, de los goles anotados o errados de Mauro Boselli, del entendimiento de la defensa o de la inoperancia del medio campo. Va mucho más allá de las fallas de William Yarbrough, las recientes y las pasadas.

El problema se llama prepotencia.

Reza el dicho que “solo el que carga el morral, le sabe su contenido”, y en ese sentido, solamente el cuerpo técnico del equipo puede saber las características y acciones que necesita de un jugador, además de las posiciones dentro del terreno de juego que requiera cubrir. Desde el palco no se crea un equipo de futbol, pregunten en el Parque de los Príncipes.

Gustavo “El Chavo” Díaz, fue muy preciso y directo en las respuestas que ha dado a diferentes medios, por ejemplo, la de “Yo no he pedido a estos jugadores”, o la simple y cruda verdad del porqué algunos de los refuerzos no han jugado: “Cecchini es un jugador que llegó fuera de la pretemporada. Hay futbolistas que creo que están en mejor nivel que él. No juega porque no tiene ritmo y no tiene ritmo porque no juega”.

Con sus declaraciones, no se descubre el hilo negro de lo que pasa en el Club, pero sí viene a reafirmar los problemas que tuvo Gustavo Matosas en el momento que salió a declarar que, si no le contrataban los jugadores que el pedía, se iba. Y se fue. Los mismos problemas los tuvo Juan Antonio Pizzi, también Torrente, incluso Luis Fernando Tena.

Pero esto no excluye de la culpa a aquellos que saltan con los tachones puestos en cada partido, o al que sale con camisa y pantalón de vestir a pegar de gritos; al que deja de correr, que falla en una marca, que se hace expulsar, que permite un gol, o falla uno. Sin embargo, Jesús Martínez tampoco les ha ayudado a fortalecerlos con refuerzos de calidad, que lleguen a tiempo, y en condiciones de jugar. El éxito en redes sociales no significa nada al momento de entrar a la cancha.

Los ejemplos de aquellos que han llegado para aportar nada son muchos, ¿el apellido Arrechea les dice algo?, en la actualidad parece que su reemplazo es de origen jamaiquino. Incluso ha contratado jugadores de la segunda división de Argentina, como el delantero Gonzalo Ríos… Pero el presidente lo ha dicho muy claro: “no pienso contratar a un asesor (…) si las cosas no salen al final de temporada, el que se tiene que ir soy yo, porque yo soy el responsable y yo tomé las decisiones”.

Por supuesto que no se va a ir, mucho menos ahora que ya le prometieron juguete nuevo (Gobierno del Estado ya tiene listos los terrenos para el nuevo estadio), lo que sí puede es hacerse a un lado y traer a un director deportivo, o un asistente, o como guste llamarle, pero que sepa del quehacer futbolístico y que sea el vínculo entre el vestidor y el palco del equipo. El Club lo necesita, la afición ya no se cree el discurso de “una de las nóminas más altas”, y los resultados hablan por sí mismos.

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