La pasión de 'Chucho'

Por Óscar Aguilar | Foto: Jesús Montoya

Lejos están aquellos días de enfrentar a equipos cómo Correcaminos, Cruz Azul Oaxaca y Lobos BUAP a las 12 del día en un estadio vacío.

También lo están las veces que los Zermeño, los Ahumada y los Grupo Pegaso se inflaban de dinero, dejando en segundo plano al equipo, lo que a la postre lo convirtió en un montón de cascajo.

Muchos veían lejana la posibilidad, incluso imposible que renaciera y que regresara la alegría a una ciudad que se desayuna, come y cena futbol.

Fueron 10 años donde León bailó las melodías más tristes, donde cruzó los pasajes más oscuros del futbol junto a una afición que nunca lo dejó solo.

Apenas hace seis años Grupo Pachuca le compró el club León a BH Capital y aunque no todo ha sido miel sobre hojuelas, el son que se toca en el bajío es totalmente opuesto.

La historia de éxito ya es bien conocida; El ascenso, un bicampeonato, la primera participación en Copa Libertadores, un ‘maracanazo’, la alianza con Carlos Slim, un partido con Barcelona y las convocatorias a Selección Nacional en varias categorías.

Jesús Martínez Murguía ha sido la cabeza de este proyecto. Conocía perfectamente los fantasmas que rodeaban a la institución y sin miedos decidió enfrentarlos. El destino o el arduo trabajo estuvieron de su lado y León estalló.

Martínez Murguía siempre ha sido asesorado por su padre, a quien considera cómo un maestro. Si comparamos los primeros seis años de gestión de ambos, el alumno ya superó al mentor.

En sus inicios Jesús Martínez Patiño y su equipo se dedicaron a rediseñar a Pachuca que ascendió, descendió y ganó un título.

Mientras que en este mismo lapso Martínez Murguía ha gozado de una seguidilla de éxitos y después de llegar a la liguilla de este Apertura 2016 se suma uno más.

La vida de Jesús Martínez cambió drásticamente desde que es dueño del Club León y por supuesto, le cambió la vida a la ciudad que vive enferma por su equipo.

Han sido seis años brillantes llevando el timón de este barco, pero el hambre por tener al equipo en los planos más altos no debe acabarse.

Ganar títulos es primordial, está en nuestro ADN, sin embargo fortalecer su infraestructura es una meta inmediata: El Estadio, la casa club, las fuerzas básicas... Esos que son los auténticos cimientos de un equipo grande.

No queda más que confiar en que el capitán nos llevará a buen puerto, pues en seis años no nos han defraudado.

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