Eternamente 'Nacho'

Por Jorge Ramos Pérez | Foto: Especial

Lo volvió a hacer. El último símbolo de los Esmeraldas superó con éxito un nuevo periodo de transferencias y ha asegurado su permanencia, por lo menos seis meses más, con el equipo al que hizo bicampeón.

A pesar de que siempre han existido rumores que lo ponían lejos del Bajío, Ignacio González se ha mantenido firme en el Club León, como el gran capitán que dirige su barco, y que se hundiría hasta el fondo con él antes de la humillación de saltar por la borda.

Hoy, Nacho suma ya siete años y medio de defender el escudo de la Fiera, y al terminar el Apertura 2017, serán ocho años de ser el ícono del equipo.

Es cierto, desde la llegada de Guillermo Burdisso y Diego Novaretti al León su papel protagonista ha disminuido, aunque siempre ha estado ahí para cuando se le ha necesitado, y la temporada pasada, con las suspensiones de Novaretti, demostró que aún está para liderar el cuadro bajo del León sin desentonar en ningún momento.

Por eso es que su figura sobresale de entre todo el plantel, para convertirlo en el líder moral del equipo. Nacho González ha demostrado en su larga travesía por la ciudad que su carácter representa totalmente el ideal de juego esmeralda: dar todo hasta el último momento, nunca bajar la cabeza y luchar siempre por la victoria.

Casos como el suyo son raros de encontrar en la Liga MX. Quizás se compare con las historias de otros dos centrales, Paulo Da Silva en Toluca y Darío Verón en el Pumas, ambos paraguayos, ambos capitanes y ambos expulsados de sus equipos en este periodo de transferencias, en una prueba más de que el futbol no tiene memoria.

Nacho no es ingenuo. Al ser cuestionado sobre su posible retiro con los Esmeraldas, deja la puerta abierta a otras posibilidades:

“Nadie sabe lo que puede pasar, pero eso es lo que yo pretendo, lo que yo busco. Sin embargo, el futuro solamente lo sabe Dios”.

Aquí, la directiva del Club León debe ser inteligente. El peso que tiene Nacho González en la afición verdiblanca es inmenso, y el día que decida dar un paso al costado, no puede salir por la puerta de atrás, como ya les pasó a Da Silva y Verón.

El día (que todavía parece lejano) en el que las piernas ya no le respondan a Nacho González, debe de encontrarse inmediatamente con un puesto en el organigrama del Club León. Este movimiento parece el ideal, pues nadie duda que es él quien mejor comprende la identidad del equipo esmeralda.

Por ahora, sin embargo, debemos disfrutar de su espectáculo en la cancha, del jugador franquicia de la Fiera. Para que unos años en el futuro, les podamos platicar a nuestros hijos que fuimos testigos de cuando Nacho González se mató en el campo, en cualquier noche de futbol en el Glorioso.

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