Cuando despertó, Torrente todavía estaba allí

Por Jorge Ramos Pérez | Foto: Especial

Todo estaba decidido. Su despido estaba casi indudablemente asegurado, y ya se manejaban nombres para sucederlo. Pero ese “casi”, era la palabra clave de la oración.

Antes de abril, Javier Luis Torrente era un Dead man walking, un condenado a muerte que solo esperaba el día fatídico en que su sentencia se cumpliera. Pero llegó abril, y ahora está a tres victorias de asegurar la clasificación y también su continuidad al frente de la Fiera.

Al menos eso parecería. Desde que comenzó este mes, el León dio un golpe de autoridad con la victoria ante Tigres, y de ahí se agarró para sumar 10 puntos de 12 posibles y amenazar seriamente la liguilla.

Antes, se habían barajado como posibles sustitutos para Torrente nombres como Javier Aguirre, Ricardo La Volpe, Víctor Manuel Vucetich, Ricardo Rayas, Edwin Santibañez, Alex Corona, y otros más, cuando de pronto volvieron las victorias, y de entre todos estos, surgió un candidato que parecía que todos habíamos olvidado:

Aún restan partidos, y a pesar de que la liguilla todavía no es segura, la continuidad de Torrente sí parecería estar cerca de concretarse, y más por las tendencias que ha mostrado la directiva de Grupo Pachuca

Tanto en el Bajío como en Hidalgo, Grupo Pachuca ha demostrado paciencia para sus proyectos. Lo vivieron tanto Gustavo Matosas como Juan Antonio Pizzi en León, mientras que a Diego Alonso le dieron la oportunidad con los Tuzos. A todos estos les dieron la confianza para continuar y después llegaron los resultados. Incluso lo recordaba el propio Torrente hace unos días.

Esto le serviría para exigir una nueva chance, pues aunque este torneo lo dirigió completo, también es verdad que situaciones como las lesiones o las suspensiones han golpeado al equipo, y podría argumentar esto para justificar una nueva campaña.

Otro factor que podría jugar a favor de su permanencia es el hecho de que las opciones más interesantes para relevar el banquillo son también las más caras.

Esto, combinado con las declaraciones de la directiva de su deseo de aligerar la nómina de la plantilla, alejaría a pesos pesados como el “Vasco” Aguirre o Vucetich, que cuentan con gran palmarés, y que cobran en relación a este.

Así, la baraja se reduce, y si no se apostará por un nombre fuerte y mediático en México, tendrían que buscar en el mercado sudamericano a un entrenador sin tanto cartel pero de carrera interesante. Algo así como lo que tienen ahora con Javier Torrente.

Si no, los elegidos serían técnicos de la casa, como Alex Corona o Santibañez, aunque sería arriesgarse con un técnico sin experiencia y luego de un par de temporadas convulsivas, por lo que la paciencia podría estar todavía más limitada.

Así que luego de seis meses de descalabros, de tristezas y derrotas inexcusables, ahora Javier Torrente ve una nueva oportunidad para mantenerse como técnico esmeralda.

¿Será la clasificación lo suficiente para asegurar su continuidad? ¿O debe Torrente ganar el título para permanecer en el Bajío?

¿O le pasará como a Antonio Mohamed en el América, y ni siquiera el campeonato bastará para quedarse?
Si no, ¿qué técnico sería capaz de cambiar la tendencia? ¿Qué parte de la responsabilidad caerá en los jugadores?

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