Color Esperanza

Columnista invitado: Ricardo González

1.- El León es de verdad. Desde la tercera o cuarto victoria de la racha, los medios se empecinaron en pronosticar la caída del león. “Va a venir la curva descendente”; “Lo importante es entrar bien a liguilla”; “La liguilla es un torneo totalmente diferente” y un largo etcétera de frases hechas y lugares comunes que fueron repetidos por más de dos meses por varias de las voces más autorizadas del periodismo deportivo nacional, convertidos en agoreros de la desgracia verdiblanca. Lo que inició en esa tarde queretana con un contundente cuatro cero y que sólo se vio interrumpido por un inmerecido tropiezo en Guadalajara, ayer volvió a tener en el Corregidora una página triunfante, ésta mucho más trascendental y valiosa que cualquiera de las 15 victorias anteriores. Tal vez es hora de empezar a tomar en serio a los muchachos de Ambriz…

2.- La actitud te ayuda mucho, la calidad te gana partidos. América fue más enjundioso que el León en el balance general, pero ante un líder que llegaba respaldado tanto por las formas como por la frialdad de los números, ésos que decían que el equipo que más ganó a lo largo de 17 fechas fue también el que más tantos anotó y recibió menos, las ganas y el amor propio no bastan para salir bien librado. Dominio alterno en la primera mitad y un inicio galopante de los cremas en los albores del segundo lapso proyectaban un resultado muy diferente al que al final se dio. La falta de contundencia de los del “Piojo” les impidió irse arriba al menos en un par de ocasiones, la herida estaba abierta y el América olió la sangre, pero sus picotazos sólo incomodaron a un León que tuvo la virtud de aguantar y saber sufrir cuando se necesita. Como dice Villoro: esa secreta ley de las compensaciones exige que el campeón tenga raspones y heridas, marca de la batalla. Afortunadamente para nosotros en eso quedó: en raspones y heridas, nada realmente grave.

3.- La pelota siempre al 10. Para que ocurra el milagro que pronosticaban los argentinos de “Las Pastillas del Abuelo” en su canción ¿Qué es Dios? hay que darle la número 5 a los que saben, a los diferentes. Aunque hoy comenzó lento, El Chapo Montes creció con el paso de los minutos y logró convertirse en el eslabón clave de la columna del León. Condicionado por su posición y fuera de su principal zona de influencia a causa de la infortunada lesión de Iván Rodríguez, Luis Arturo Montes Jiménez reforzó su papel de líder indiscutible del equipo en el partido más importante de la temporada (hasta ahora) y logró conducirlo a buen puerto al cabo de los primeros 90 minutos. Corrió para presionar en defensa, buscó las espaldas de la defensa rival, aguantó el balón cuando más quemaba y también aguantó patadas, todo ello sin dejar de practicar su fútbol lúdico, tallando el esférico y usándolo como péndulo de hipnotista para romper las líneas contrarias. Suyo fue el pase clave para dejar sólo a Sambueza en la jugada del gol. Hoy fue contención y enganche, pero sobre todo fue el C(h)apo del León. MVP del torneo sin lugar a dudas.

4.- La suerte… ¿del campeón? Sí y no, dependiendo de cómo lo veamos. Para el campeón vigente no lo fue; América metió fibra, corrió e intentó, y ese fútbol de chispazos e individualidades tal vez sirva contra un cadáver viviente como lo es Cruz Azul, pero no contra el equipo más embalado del semestre. Nadie podrá culpar a los capitalinos de no intentarlo, pero cuando tus mejores intentos son jugadas de un enjundioso, aunque solitario Ibargüen, es comprensible que te quedes corto en tus aspiraciones. Está bien tener un plantel de la calidad y profundidad del de las Águilas, Tigres o Monterrey, más de poco te sirven las figuras si no eres capaz de conjuntarlas armoniosamente en pro del colectivo. Mérito extra para Nacho, que ha hecho del decimoprimer (11) plantel más caro de la Liga una oda a lo coral. Todos para uno y uno para todos. Y es aquí donde podríamos hablar de la suerte que en esta ocasión se vistió de Verde Esmeralda: un penal en contra que el VAR echó para atrás, la mala puntería de Castillo, un gol bien anulado y un Cota que logró superar minutos de nervio para acabar tapando balones con ponzoña, se conjuntaron para que la crisis del León quedará en una fiebre momentánea sin mayores complicaciones. Si en otras ocasiones nos han dejado fuera con decisiones dudosas, hoy el criterio arbitral y la tecnología nos ayudaron a traernos ventaja de suelo queretano. Ahora reformulémoslo en pregunta ¿La suerte del campeón? Ojalá que sí.


5.- El Fútbol te regresa lo que le das. Esta frase que se leía en las playeras de Campeón de Champions del Barcelona de Guardiola bien resumía la filosofía del DT de Sampedor y su exquisito equipo que reinventó el juego hace ya una década. Pues hoy el fútbol le dio al León lo que el León le dio al fútbol toda la temporada. Claramente fue uno de los partidos más rocosos y trabados del torneo, y La Fiera estuvo lejos de su mejor forma durante la mayor parte del encuentro, pero si este equipo es capaz de jugar al 60% - 70% de su capacidad y salir ileso, hay motivos de sobra para el optimismo, siempre con mesura. Si el León recompone de aquí al domingo y vuelve a practicar el fútbol que lo trajo hasta acá, el América tendrá que apelar a su estirpe de grandeza e invocar los espíritus de Récord, Reinoso, Tena, Zague y Blanco para obrar el milagro en la sábana leonesa, y es aquí donde yace la mayor de las amenazas, pues nadie duda que la elástica azulcrema se presta para la épica y las hazañas. Lo peor que puede hacer el León es salir a especular y a jugar con el manejo de resultado, una caída se gestaría en la complacencia y confianza desmedida del propio León, no en las ganas de revancha de los de Coapa. A completar la obra el domingo en nuestra casa. La Puerta 5 meterá el primer gol.


PD: Lo dije dos o tres veces antes, lo reitero hoy porque nunca había estado tan feliz de que me demostraran que estaba en un error: El señor Nacho Ambriz me metió un calladón de boca tan sorpresivo como agradable. Lo que comenzó como una buena racha hoy es la antesala de un siempre anhelado y necesario campeonato. Orgulloso de las instancias alcanzadas, los records rotos y la racha de imbatibilidad, pero más orgulloso aún de que las formas sean el cimiento de estos éxitos. El León no es un líder gris o timorato, como lo han sido muchos (Tigres y Cruz Azul por mencionar casos de equipos con plantillas carísimas y apuestas futbolísticas diametralmente opuestas a lo que su inversión demanda), este León enaltece el juego y consigue el resultado, siempre buscando el respeto al juego y al aficionado que busca en el fútbol algo más que la frialdad de una victoria que puede ser conseguida de muchas maneras. Sigue sonando a sueño guajiro, pero ¿por qué no pensar en hacer del fútbol ofensivo el sello de identidad de la institución? Que la fiereza y la valentía no queden en un simple nombre, que sepamos que más allá de triunfos, empates y derrotas; siempre veremos a un equipo que sea un León en toda la extensión de la palabra: buscando permanentemente la yugular del contrario con el frenesí de un depredador nato. La plaza, nuestra historia y afición así lo exigen.

PD 2: La octava a tres partidos, seguimos soñando. ¡¡¡LEEEÓÓÓN!!!

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